Desde este lunes 8 de junio de 2026, los médicos de cabecera y odontólogos de PAMI han iniciado una medida de fuerza nacional que se extenderá por 72 horas en reclamo de una urgente actualización de sus honorarios. Los profesionales de la salud denuncian una situación crítica que afecta directamente la sostenibilidad de las prestaciones básicas para los jubilados y pensionados de todo el país. El conflicto escaló significativamente tras una resolución implementada en el mes de abril que, según advierten los gremios y asociaciones, significó una reducción de haberes del 52% para el sector. Esta medida de carácter nacional ha sido impulsada por sectores autoconvocados y diversas entidades profesionales que buscan visibilizar el deterioro del sistema sanitario que atiende a la población más vulnerable. El eje central del reclamo radica en un cambio drástico e inconsulto en el sistema de pago que la obra social nacional aplicó recientemente. Anteriormente, los profesionales percibían un pago mensual por cápita sumado al 40% de las consultas realizadas, las cuales tenían un valor de entre seis mil y diez mil pesos. Con la nueva normativa, PAMI eliminó el pago por consulta individual y dejó exclusivamente el sistema de cápita, lo que en la práctica representa un recorte masivo en los ingresos de los médicos y odontólogos. Atilio Rossi, presidente de la Asociación Médica de Córdoba (AMECOR), explicó que este cambio fue repentino y que bajo el esquema actual a los prestadores «no les toca nada», lo que imposibilita cubrir los costos operativos de la atención médica. La postura de los profesionales es firme bajo el lema “Honorarios justos = atención de calidad”, argumentando que no se puede garantizar un servicio adecuado si las condiciones laborales son precarias. Los médicos de cabecera son considerados un pilar fundamental del sistema, ya que representan el primer contacto del afiliado, encargándose de las recetas, órdenes de estudios y el seguimiento clínico general. Rossi reconoció que la decisión de ir al paro fue sumamente difícil debido a que los pacientes son quienes quedan en medio del conflicto, pero insistió en que el sistema sanitario de PAMI está en decadencia. El dirigente señaló que actualmente los jubilados sufren largas esperas de meses para conseguir un turno, una realidad que los profesionales aseguran querer revertir mediante esta lucha conjunta. En contraste con los reclamos, las autoridades de PAMI han salido a minimizar el impacto de la protesta asegurando que la medida de fuerza cuenta con una “baja adhesión” a nivel general. Según fuentes del organismo, se mantiene abierta una “mesa de diálogo” con el objetivo de alcanzar acuerdos que permitan normalizar el servicio a la brevedad. Desde la administración informaron que ya se otorgó un incremento en el valor de la cápita de los médicos de cabecera, pasando de $2.100 a $2.400 por afiliado, con carácter retroactivo al mes de mayo. No obstante, estas cifras son consideradas insuficientes por los trabajadores de la salud, quienes consideran que el aumento no compensa de ninguna manera la pérdida del pago por consulta. El impacto de este paro de tres días se siente especialmente en las consultas generales y en la atención odontológica, donde la interrupción de actividades afecta turnos programados y tratamientos que requieren continuidad. Si bien en muchas regiones se mantienen esquemas de guardias para urgencias, la atención de rutina ha quedado suspendida, obligando a los adultos mayores a reprogramar sus citas. Los profesionales insisten en que defender sus condiciones de trabajo es, en última instancia, defender la salud de los adultos mayores, ya que los aranceles actuales hacen inviable el sostenimiento de los consultorios privados que prestan servicio a la obra social. La tensión sigue siendo alta mientras los prestadores esperan una propuesta que recupere el poder adquisitivo perdido tras la resolución de abril. Al cierre de la primera jornada de protesta, el panorama sigue siendo de incertidumbre para millones de afiliados que dependen de estos servicios esenciales. La medida de fuerza de los médicos autoconvocados pone de manifiesto una crisis estructural en el financiamiento de la salud pública para la tercera edad en Argentina. Mientras PAMI apuesta a que la mesa de conversaciones desactive el conflicto, los médicos y odontólogos advierten que sin una recomposición salarial real y una revisión del sistema de pago, la calidad de la atención seguirá en picada. Por el momento, el paro de 72 horas continúa vigente, marcando un punto de inflexión en la relación entre los prestadores de salud y el instituto nacional. Navegación de entradas Una multitud marchó en Punilla y en todo el país bajo una alarmante ola de femicidios Contradicciones en Valle Hermoso: Entre el discurso de «fondos genuinos» y el endeudamiento por Ordenanza