Una serie de revelaciones explosivas han puesto en el ojo de la tormenta al concejal cordobés Ricardo Moreno y a su hija, la cantante conocida como «Puli» Moreno. Según se informó recientemente en el medio radial El Observador 107.9, han surgido testimonios y pruebas que exponen un entramado de nepotismo y abuso de poder para favorecer la carrera artística y laboral de la joven, todo bajo el ala protectora de la influencia política de su padre. El caso ha generado una profunda indignación pública al conocerse la liviandad con la que se manejaron cargos en la administración pública, contrastando con la realidad de miles de ciudadanos que buscan estabilidad laboral en la provincia. En un testimonio que ella misma brindó y que fue analizado por el equipo periodístico de El Observador 107.9, «Puli» Moreno admitió con sorprendente honestidad sus dificultades para formarse académicamente por mérito propio. La joven relató que intentó ingresar a la carrera de locución, pero no pudo debido a un nódulo en sus cuerdas vocales, y que tampoco logró entrar a periodismo porque, según sus palabras, fue «medio burrita» y su nota (un siete) no alcanzó el orden de mérito necesario. Posteriormente, inició la carrera de diseño gráfico y publicitario, la cual también dejó inconclusa cuando solo le faltaban ocho materias para recibirse. La controversia escaló al revelarse que, ante sus fracasos educativos, su padre intervino directamente para conseguirle un puesto en la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC), descrita como la entidad con los mejores salarios de la administración pública. Sin embargo, a pesar de contar con una estabilidad económica garantizada que el «99,9% de la gente desearía», la joven renunció apenas un mes después de haber ingresado. Moreno justificó su decisión alegando que el trabajo «no era lo suyo» y que prefería apostar por su «rebeldía» y su pasión por la música, una actitud que fue duramente criticada en el programa conducido por Luis Gasulla por la falta de respeto hacia el empleo público. Más allá de los privilegios laborales, la investigación en El Observador sacó a la luz una faceta mucho más oscura relacionada con la noche cordobesa. Fuentes cercanas al ámbito municipal denunciaron que «la banda de Moreno» habría llevado adelante extorsiones contra dueños de boliches bailables. Según estos testimonios, se presionaba a los empresarios para que contrataran a «Puli» Moreno como cantante en sus locales; de lo contrario, los establecimientos corrían el riesgo de sufrir clausuras o represalias administrativas. Esta dinámica de «contratación forzada» habría dejado a varios damnificados en el sector privado que temían denunciar por las conexiones políticas del concejal. A esto se suma la contradicción en el discurso público del concejal Moreno respecto a sus vínculos con personajes polémicos. Mientras el edil intentó distanciarse de Claudio Barrelier —quien está vinculado a causas graves, incluyendo el asesinato de Agostina Vega—, las pruebas presentadas en el programa radial demuestran una relación cercana. Barrelier no solo trabajaba en la municipalidad, sino que también participó activamente en la producción de los videoclips de «Puli» Moreno como ayudante de cámara e incluso le dedicaba afectuosos posteos en redes sociales celebrando su talento artístico. Finalmente, el estilo de vida de la joven cantante ha quedado bajo la lupa, ya que, a pesar de su corta trayectoria y sus vaivenes laborales en el Estado, ostenta una vida de lujos que incluye frecuentes viajes a destinos como Miami y México. Mientras tanto, su padre sigue enfrentando cuestionamientos por haber sido el abogado de Barrelier y por el presunto uso de su estructura política para beneficio personal de su familia. Este caso, revelado en detalle por El Observador, continúa sumando capítulos mientras la sociedad cordobesa exige explicaciones sobre el manejo de los fondos y las influencias en el poder local. Navegación de entradas El pasado de Passerini ligado a prostíbulos y a supuesta trata de mujeres Passerini pidió renuncia masiva de funcionarios: carnets truchos, droga y un femicida