En una convocatoria que reunió a familias, vecinos y miembros de la comunidad educativa, padres y madres de alumnos de la escuela Capitán Juan de Zevallos se concentraron este sábado 18 de abril en la plaza central de Valle Hermoso para visibilizar y reclamar respuestas ante los hechos denunciados días atrás dentro del establecimiento. La protesta se desarrolló de manera pacífica, pero con un mensaje claro: exigir explicaciones, responsabilidades y garantías de que situaciones similares no volverán a ocurrir. El reclamo se origina a partir de los testimonios de estudiantes que señalaron haber sido sometidos a controles físicos al salir del comedor escolar, en el marco del funcionamiento del programa PAICOR. Según relataron las familias, algunos niños —no todos— habrían sido palpados para verificar si llevaban comida o frutas fuera del establecimiento. Este punto es el eje central del conflicto y el que generó mayor preocupación entre los padres, quienes remarcan que, más allá de cualquier control administrativo, “no corresponde que se toque a los chicos”. Durante la reunión en la plaza, las familias expresaron que, si bien reconocen y comprenden la necesidad de ordenar el funcionamiento dentro de la escuela —como evitar que los alumnos coman frutas en el aula, que no se desperdicie comida o que no se arrojen cáscaras en los sanitarios—, consideran que ninguna de estas situaciones justifica la implementación de controles físicos sobre los estudiantes. En ese sentido, también se mencionó que desde la institución educativa se envió una comunicación a los padres explicando la intención de reforzar estos cuidados, particularmente en relación al consumo de alimentos fuera del comedor y al uso adecuado de los espacios escolares. Sin embargo, el foco del reclamo no está puesto en esas medidas, sino en la denuncia puntual de contacto físico hacia algunos alumnos, lo que las familias consideran una práctica inapropiada y que debe ser investigada. “Es la palabra de los chicos contra el sistema”, expresaron algunos padres durante la manifestación, dejando en claro que, ante la falta de explicaciones oficiales contundentes, eligen creer en los testimonios de sus hijos y priorizar su protección. En ese marco, insistieron en que lo sucedido no puede relativizarse ni quedar sin esclarecer. Otro de los puntos que se reiteró durante la jornada fue la falta de asunción de responsabilidades. Según indicaron, hasta el momento ninguna de las partes involucradas —ni el municipio, ni las autoridades del programa PAICOR, ni la institución educativa— ha brindado una respuesta clara ni ha reconocido algún grado de responsabilidad sobre lo ocurrido. Por el contrario, denuncian que existe una tendencia a deslindar el problema, lo que profundiza el malestar y la incertidumbre. Como parte de las acciones previstas, los padres anunciaron que el próximo lunes 20 de abril se harán presentes en la escuela para reunir firmas y acompañar formalmente una nota que será elevada tanto a las autoridades del establecimiento como al intendente Daniel Spadoni. El objetivo es dejar constancia del reclamo colectivo y exigir respuestas oficiales en un plazo concreto. La movilización del sábado dejó en evidencia una preocupación que atraviesa a toda la comunidad educativa y que pone en debate no solo los mecanismos de control dentro de las escuelas, sino también los límites que deben respetarse cuando se trata del cuidado de niños y niñas. Mientras tanto, las familias continúan organizándose con el objetivo de que el caso no quede en el olvido y de que se garantice un entorno seguro y respetuoso para todos los estudiantes. Navegación de entradas Tormentas en Punilla: el SMN emite alerta amarilla para este domingo