Condenan a 13 años de prisión al exjefe policial Diego Bracamonte

Diego Bracamonte recibió 13 años y 10 meses por abusos sexuales a familiares. Admitió culpa como exjefe de Punilla Norte en juicio abreviado.

Diego Bracamonte, quien fuera el máximo responsable de la Departamental Punilla Norte, recibió una dura condena de prisión efectiva. La Cámara Criminal de Cruz del Eje dictó una pena de 13 años y 10 meses para el excomisario de la Policía de Córdoba.

El veredicto llegó a través de un juicio abreviado, una instancia donde el acusado decidió no enfrentar un debate oral extenso. Al aceptar su responsabilidad en los hechos, el tribunal pudo cerrar el caso con una sentencia firme de cumplimiento inmediato.

Bracamonte admitió formalmente haber cometido delitos de índole sexual contra una persona de su propio círculo familiar directo. Esta confesión fue la pieza clave que permitió al sistema judicial avanzar rápidamente hacia la condena final en la provincia.

Los cargos por los que fue sentenciado incluyen abuso sexual gravemente ultrajante y promoción de la corrupción sexual. Además, se le sumaron delitos por amenazas agravadas y desobediencia a la autoridad judicial cometidos en el mismo ámbito privado.

La caída del exjefe policial comenzó en octubre de 2024, cuando fue detenido inicialmente por una denuncia de violencia de género. Durante su tiempo en prisión preventiva, las investigaciones posteriores sacaron a la luz hechos mucho más graves y oscuros.

Los investigadores judiciales acumularon pruebas suficientes que transformaron la causa inicial en un expediente por abusos sexuales reiterados. Esto cambió drásticamente el panorama para el hombre que alguna vez comandó la seguridad de toda la región.

El lugar de detención para cumplir su larga pena será la cárcel de Bouwer, ubicada en las afueras de la capital provincial. Allí será alojado en un pabellón especial destinado exclusivamente a miembros o exintegrantes de las fuerzas de seguridad.

Este fallo judicial pone fin a una carrera policial que ya venía golpeada por fuertes cuestionamientos públicos y políticos. Bracamonte había sido apartado de su cargo años antes, tras una serie de escándalos institucionales que sacudieron a la fuerza.

Uno de los hechos que marcó su gestión fue el asesinato de Jonathan Romo en la comisaría de La Falda en el año 2022. Aquel incidente derivó en su retiro obligatorio por decisión directa del Ministerio de Seguridad de la provincia.

Romo murió por asfixia mecánica luego de un operativo donde los agentes bajo el mando de Bracamonte usaron una fuerza desproporcionada. La autopsia y los videos de los vecinos confirmaron que el hombre falleció tras ser inmovilizado violentamente.

La familia de Romo ya había alertado sobre golpizas policiales previas que la cúpula policial de Punilla Norte decidió ignorar. Esa supuesta negligencia institucional fue el principio del fin para la autoridad que Bracamonte ejercía en la zona serrana.

También se recuerda su polémico rol en la búsqueda de la mochilera Cecilia Basaldúa, hallada sin vida en el año 2020. Bracamonte coordinó las primeras pesquisas de un caso que terminaría con un vergonzoso fracaso en los tribunales.

En esa investigación se detuvo a un joven peón rural, quien pasó más de dos años preso sin ninguna prueba sólida en su contra. La justicia determinó luego que la policía había desviado la atención para encubrir a los verdaderos sospechosos.

Los jueces que absolvieron a aquel joven criticaron duramente la labor de la brigada de investigaciones de la departamental. Señalaron que los procedimientos liderados por Bracamonte estuvieron plagados de irregularidades y testimonios forzados por los agentes.

Con esta nueva sentencia por delitos personales, el excomisario cierra un ciclo de impunidad que generaba malestar en la comunidad local. Ahora deberá pasar más de una década tras las rejas por los crímenes cometidos contra sus propios familiares.

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