El infierno de Daniela en Valle Hermoso: ocho meses de amenazas y un hijo con miedo

Una mujer en Valle Hermoso vive una pesadilla que ya lleva ocho meses de hostigamiento y violencia constante. Daniela aceptó una oferta para vivir en un terreno, pero lo que parecía un gesto solidario terminó en un calvario de acoso para ella y su hijo.

Los vecinos que le cedieron el lugar, de apellidos Bustamante y Sánchez, pronto mostraron sus verdaderas intenciones. El hijo de la pareja le advirtió que su padre no quería ver a ningún otro hombre en la propiedad mientras ella estuviera allí instalada.

Poco después de mudarse, Daniela descubrió que sus vecinos no eran los dueños legítimos del terreno que le habían ofrecido. Tras investigar con un abogado, supo que el espacio estaba abandonado y comenzó los trámites legales para regularizar su situación.

El acoso no tardó en escalar a niveles peligrosos con amenazas directas y violencia física recurrente. Bustamante la seguía al colegio de su hijo y solía caminar cerca de ella cargando una escopeta para intimidarla, incluso frente al pequeño de nueve años.

La mujer denunció estos hechos en varias oportunidades, pero asegura que la policía local nunca le dio respuestas ni copias de sus actas. Mientras sus reclamos eran ignorados, las denuncias que sus vecinos hacían contra ella se procesaban con rapidez.

Uno de los momentos más traumáticos ocurrió cuando la policía la llevó bajo engaños al Polo de la Mujer en Córdoba. Allí se enteró de que sus vecinos la habían acusado falsamente de abusar de su propio hijo, una situación que la dejó en shock.

Durante ese procedimiento, el personal de salud revisó al menor de manera invasiva y sin ningún tipo de cuidado humano. Daniela relató que su hijo se sintió muy mal y que ella misma no pudo entender cómo pasó de ser la denunciante a ser la acusada.

La violencia llegó a un punto crítico cuando el vecino bajó la medianera de forma intencional para que sus perros atacaran. Los animales, dos dogos argentinos, mataron al gato de la familia frente al niño, lo que provocó la angustia total de la víctima.

A pesar de la gravedad de lo sucedido con la mascota, cuando llegó la policía esa noche, los agentes se dedicaron a contener a los agresores. Los vecinos incluso aprovecharon para insultar al nene, acusándolo de haberle entregado el gato a los perros.

Actualmente, el caso llegó a la fiscalía de Cosquín gracias a que Daniela decidió hacer público su sufrimiento en los medios. Ella solo pide tranquilidad para poder trabajar y asistencia psicológica para que su hijo pueda superar tanto terror vivido.

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