La ciudad de La Falda se encuentra conmocionada tras el hallazgo fortuito de un cráneo humano en una vivienda del barrio Molino de Oro, un suceso que ha reabierto antiguas heridas y misterios en la comunidad de Punilla. El descubrimiento ocurrió durante la noche de un fin de semana, mientras un grupo de jóvenes celebraba un cumpleaños en el techo de una propiedad ubicada sobre la calle Río Quinto al 500. De manera accidental, los presentes divisaron los restos en el patio de la vivienda, lo que transformó inmediatamente la festividad en una escena de preservación policial. La sorpresa inicial dio paso a una rápida intervención de las autoridades locales, quienes procedieron a acordonar el área para iniciar las actuaciones de rigor necesarias ante un hecho de esta naturaleza. Los detalles técnicos del hallazgo revelan características específicas que ya están siendo analizadas por especialistas forenses para determinar el origen y la antigüedad de los restos. El cráneo, que pertenecería a una persona adulta, fue encontrado apoyado sobre un colchón viejo en el patio y presentaba la particularidad de carecer de la mandíbula inferior. Aunque el hueso se encontraba limpio en su parte exterior, los informes preliminares indicaron la presencia de gusanos y un fuerte olor en su interior, lo que sugiere que ha tenido un contacto reciente con materia orgánica. Esta condición ambivalente entre la limpieza externa y la actividad biológica interna plantea interrogantes sobre el tiempo que el resto óseo permaneció a la intemperie o si fue trasladado recientemente desde otro sitio. La investigación ha quedado bajo la órbita de la Fiscalía N° 2 de Cosquín, dirigida por la Dra. Silvana Pen, quien ha coordinado una serie de operativos de gran escala en el sector. En los días posteriores al hallazgo, se llevó a cabo un rastrillaje masivo que involucró al Departamento de Unidades de Alto Riesgo (DUAR), la división de Canes y personal de Criminalística, abarcando el perímetro comprendido entre las calles Río Quinto y Santiago del Estero. A pesar de la exhaustividad de la búsqueda, los resultados en la superficie fueron negativos, ya que no se encontraron otros restos óseos en las inmediaciones inmediatas. Ante esta situación, la justicia ordenó allanamientos en tres viviendas del sector buscando identificar el lugar de origen o un posible sitio de entierro previo. Una de las hipótesis principales que manejan los investigadores es que el cráneo no se encontraba originalmente en el patio donde fue hallado, sino que pudo haber sido movilizado por factores externos. Se sospecha que un perro callejero del barrio podría haber arrastrado el hueso desde un punto cercano hasta la propiedad de la calle Río Quinto. Para esclarecer este y otros puntos, los restos fueron trasladados a Córdoba Capital por orden de la Policía Judicial, donde serán sometidos a estudios especializados. El objetivo primordial de estas pericias es establecer un perfil de ADN que pueda ser cotejado con bases de datos de personas desaparecidas y determinar la antigüedad exacta del hueso para orientar la búsqueda histórica. El hallazgo ha reactivado la memoria colectiva del barrio Molino de Oro, recordando historias que datan de hace una década, como la vinculada a una antigua vecina de apellido Olmos. Según relatos de los habitantes del sector, esta mujer, que residía a pocos metros del lugar del hallazgo, realizaba presuntos rituales que involucraban tierra de cementerio y altares, habiéndose detectado sangre en su vivienda en aquel entonces. Esta línea de investigación sugiere la posibilidad de que el cráneo sea producto de una profanación antigua de tumbas para fines rituales y que los restos hayan quedado ocultos en algún rincón de la zona hasta que algún factor climático o animal los sacó a la luz. Por otro lado, la justicia no descarta la vinculación con tres casos emblemáticos de desapariciones en la región que aún permanecen sin resolverse. Entre ellos se encuentra el de Benito «Tono» Flores, un peón de campo desaparecido hace 15 años en la Pampa de Olaen, cuyas quebradas conectan naturalmente con la zona alta de Molino de Oro. También se menciona el caso de Claudio Ferreyra, un joven que desapareció hace 12 años dentro del radio urbano de La Falda, y el más reciente de Germán García, casero de un chalet en La Cumbre del cual se perdió el rastro hace apenas un año. La falta de la mandíbula en el cráneo hallado coincide técnicamente con restos que han estado expuestos a la fauna rural, como zorros o pumas, durante periodos prolongados. Mientras la comunidad de La Falda aguarda con inquietud los resultados de la policía científica cordobesa, el misterio del cráneo de Molino de Oro sigue sumando capas de complejidad. El episodio mantiene en vilo a los vecinos, quienes ven en este hallazgo la posibilidad de cerrar capítulos dolorosos de la historia local o, por el contrario, el inicio de una nueva y oscura investigación criminal. Las autoridades han instado a la cautela mientras se procesan las pruebas genéticas, ya que solo el rigor científico podrá separar las leyendas urbanas y las sospechas vecinales de la realidad fáctica detrás de estos restos humanos. Por otra parte, hacemos mención a una hipótesis planteada por Vea Noticias en una nota anterior, que nace desde una investigación propia y que introduce un matiz de carácter criminal y social que vincula el hallazgo con un pasado de abusos en el vecindario. Según esta investigación periodística, a escasa distancia de donde se encontró el cráneo se ubica una vivienda que perteneció a un hombre, actualmente fallecido, que acumuló en vida múltiples denuncias por presuntos hechos de abuso sexual contra mujeres. Esta conexión ha despertado profundos interrogantes entre los habitantes del sector, quienes ven en la aparición de los restos óseos una posible evidencia de crímenes más graves que habrían quedado ocultos bajo el accionar de este individuo. El sustento de esta sospecha proviene del testimonio de una mujer que relató haber sido víctima de una de las trampas tendidas por el sujeto. De acuerdo con su declaración, el hombre solía contactar a mujeres bajo el pretexto de requerir servicios laborales para atraerlas a su domicilio. La testigo enfatizó la gravedad de la situación con una frase que ha cobrado relevancia tras el hallazgo del domingo: «Si no me hubiera sabido defender, quién sabe si no serían mis huesos los que estarían apareciendo». Aunque hasta el momento no existe un vínculo oficial o prueba técnica que conecte directamente las denuncias contra el hombre fallecido con el cráneo encontrado, la coincidencia geográfica y el historial de violencia denunciado alimentan una teoría que la justicia deberá investigar si las pericias forenses revelan indicios de criminalidad. Navegación de entradas La familia de Agostina revela una carta y denuncia presuntos abusos sexuales de su padre Naranjitas «millonarios»: cayeron en Córdoba con valijas de $110 millones