Alicia Peressutti contra la trata: mafias, impunidad y la oscura red de poder tras el caso Agostina

En este mes de julio, reconocido internacionalmente como el periodo dedicado a la sensibilización y lucha contra la trata de personas, la provincia de Córdoba se convierte en el epicentro de un debate profundo sobre la justicia y la impunidad frente a este crimen atroz. Alicia Peressutti, una de las referentes más destacadas en esta materia habló con VEA Noticias.

Peressutti ha utilizado este marco para visibilizar una realidad que afecta a miles de personas y que ella ha combatido incansablemente durante los últimos veintinueve años de su vida.

La trayectoria de Peressutti comenzó colaborando con las hermanas adoratrices y trabajando directamente con víctimas de prostitución y explotación, una labor que la llevó a fundar la organización «Vínculos en Red» en la ciudad de Villa María. A lo largo de estas tres décadas, su compromiso social se ha traducido en la creación de redes de asistencia y en la denuncia constante de las estructuras mafiosas que operan con impunidad en el territorio cordobés.

Uno de los pilares fundamentales en la carrera de Alicia ha sido su estrecha relación con el Papa Francisco, a quien conoció cuando era el cardenal Jorge Bergoglio y quien ha sido un apoyo espiritual y logístico clave en su misión humanitaria. Su labor ha trascendido las fronteras nacionales, participando en numerosos simposios internacionales en la Academia Pontificia de Ciencias del Vaticano y siendo reconocida como ciudadana ilustre en diversos países y municipios por su esfuerzo sostenido.

Además de su activismo, Peressutti ha desempeñado cargos públicos como Auditora General de Villa María y ha desarrollado una prolífica obra literaria basada en sus investigaciones sobre la esclavitud moderna, con títulos como «Buscando a Ana» y «Días de Esclavitud«. Su vida personal también está atravesada por esta causa, habiendo adoptado a hijas que fueron víctimas de trata desde edades muy tempranas, lo que le otorga una perspectiva única y profundamente humana sobre el drama de la explotación.

Sin embargo, esta lucha frontal contra el crimen organizado ha tenido un costo personal y familiar muy elevado, incluyendo ataques físicos contra sus seres queridos y una constante exposición al peligro por sus denuncias contra funcionarios implicados. Peressutti sostiene que su compromiso con las víctimas es lo que ha desencadenado una persecución judicial sistemática en su contra, orquestada principalmente por figuras del Poder Judicial que se sienten amenazadas por sus revelaciones.

En el contexto actual de Córdoba, el asesinato de la joven Agostina Vega, de tan solo catorce años, ha vuelto a poner de manifiesto la crudeza de las redes de explotación infantil y su vinculación con el poder político y el narcotráfico. Alicia ha sido una de las voces más críticas sobre este caso, denunciando que la menor fue víctima de una mafia que operaba bajo la fachada de un comercio céntrico conocido como «Wachitas Bar«.

Según las investigaciones y los testimonios recabados por la referente, este lugar simulaba ser un pub rockero mientras que en sus habitaciones del fondo se explotaba sexualmente a menores de edad, contando con la complicidad de clientes de alto poder adquisitivo. Lo más alarmante para Peressutti es la impunidad con la que estos sitios continúan funcionando, incluso después de que se conocieran los detalles escabrosos sobre el asesinato y la explotación de Agostina.

La referente anti-trata explica que la pobreza extrema funciona como la puerta de entrada a estas redes, donde las niñas son captadas mediante promesas básicas de alimentación que sus familias no pueden proveer en entornos de marginalidad. Esta vulnerabilidad es aprovechada por personajes como Claudio Barrelier, principal acusado del crimen, quien poseía conexiones con sectores de la política local y barras bravas, evidenciando el entramado de poder que protege a los tratantes.

Peressutti ha cuestionado duramente la actuación de los fiscales en el caso Agostina, señalando que muchas veces se actúa tarde o se liberan a sospechosos peligrosos sin profundizar en las hipótesis de trata y explotación sexual. Para ella, existe un desequilibrio evidente en el sistema judicial de Córdoba, donde se protegen los intereses de quienes son funcionales a las estructuras delictivas mientras se persigue a quienes intentan desmantelarlas.

Desde hace cuatro años, Alicia enfrenta una causa penal impulsada por la fiscal Juliana Companys, la cual incluye acusaciones por presunta asociación ilícita y defraudación a la administración pública en el manejo de centros de asistencia. La dirigente social sostiene con firmeza que estas acusaciones son parte de una causa armada para destruir su organización y silenciar las denuncias históricas que ha realizado contra las mafias de la región.

A pesar de haber sufrido detenciones y un constante asedio judicial, Peressutti asegura que su sufrimiento no se compara con el padecimiento diario de las víctimas de trata que aún permanecen en cautiverio o bajo explotación. Su defensa argumenta que el fuero anticorrupción y otros organismos deberían investigar la persecución de la que es objeto, ya que existen testigos que han hablado sobre las irregularidades en las investigaciones en su contra.

La lucha de Alicia también se centra en visibilizar que los delitos de trata no ocurren de forma aislada, sino que están intrínsecamente conectados con el narcotráfico y la impunidad política que permite lo clandestino. En sus declaraciones, enfatiza que para que estas redes existan y prosperen, necesariamente debe haber un entramado de apoyo dentro de los poderes judiciales y políticos que miran hacia otro lado ante la evidencia.

Durante este mes de julio, la organización «Vínculos en Red» refuerza su sistema de madrinazgo y padrinazgo, el cual permite asistir de manera anónima y segura a sobrevivientes que buscan reconstruir sus vidas lejos de sus captores. Esta red de voluntarios es esencial para garantizar la identidad reservada de las víctimas y protegerlas de las represalias que las mafias suelen ejercer sobre quienes se atreven a declarar en juicios.

La referente católica, que mantiene un voto de pobreza, ha manifestado que morirá luchando en esta temática, a pesar del daño que sus actividades han causado a su entorno y de los constantes intentos por desprestigiar su trayectoria. Para ella, la justicia en Córdoba tiene un «antes y un después» con el caso de Agostina, el cual debería servir como un caso testigo para reformar un sistema que parece fallar sistemáticamente a las más vulnerables.

Es fundamental que la sociedad comprenda que la trata de personas es un crimen de lesa humanidad que vulnera la dignidad más profunda del ser humano y que requiere de una respuesta estatal coordinada y transparente. Alicia Peressutti continúa exigiendo que el Estado califique estos delitos como imprescriptibles y que se brinde protección real a las organizaciones que, como la suya, se encuentran en la primera línea de batalla.

La persecución judicial que sufre Alicia es vista por sus seguidores y por sectores vinculados a la Iglesia como un intento de amedrentar a cualquier actor social que se atreva a cuestionar el statu quo delictivo en la provincia. A pesar de los pedidos de juicio político y las denuncias penales contra los fiscales que la investigan, ella sigue enfocada en la prevención y en la educación dentro de escuelas e iglesias para evitar nuevas víctimas.

En este mes de julio, el llamado es a no olvidar a las jóvenes como Agostina y a reconocer el trabajo de quienes, a pesar de las amenazas y la persecución, deciden no callar ante el horror de la explotación. La voz de Peressutti, cargada de décadas de experiencia y de un profundo dolor personal, sigue siendo un faro de resistencia en medio de un panorama judicial y político que ella describe como profundamente contaminado.

Finalmente, la lucha contra la trata en Córdoba requiere de un compromiso ciudadano que respalde a las organizaciones sociales y exija a las autoridades una depuración de los organismos que permiten la persistencia de estos crímenes. La trayectoria de Alicia Peressutti es un recordatorio de que la defensa de la libertad y la dignidad humana es una tarea permanente que no debe detenerse ante la calumnia o la persecución oficial.

error: No puedes copiar esto. Detrás de cada nota hay investigación, tiempo y producción original de Vea Noticias.