Caso Agostina: Nexos entre ‘Los Monos’ de Rosario y el narcotráfico en Córdoba. Denuncian sicariato profesional e inacción policial en Los Galpones. El caso Agostina ha tomado un giro drástico al confirmarse la presencia de la organización narcocriminal rosarina «Los Monos» en la periferia de Córdoba. La investigación sugiere que el crimen no es un hecho aislado, sino que responde a una estructura de narcotráfico profesionalizada que ha desplazado sus fronteras habituales. Vecinos denuncian que estos criminales fueron desplazados inicialmente de Rosario hacia Villa María, para finalmente asentarse en la zona local. Este movimiento territorial evidencia una estrategia de expansión donde la banda va dejando sus epicentros originales para ocupar nuevos territorios nacionales, similar a la lógica de carteles internacionales. El foco de la ocupación se centra en «los galpones», un sector crítico que sirve como base operativa para estas organizaciones de Rosario. Los testimonios indican que este lugar funciona como un refugio donde la ley parece no tener alcance real, permitiendo el asentamiento de personas peligrosas junto a trabajadores humildes. Dentro de esta estructura, el denominado «pasillo de la muerte» se presenta como el epicentro de la peligrosidad en el asentamiento de los galpones. Por este lúgubre sendero fue buscada Agostina por su padre antes de que se confirmara el hallazgo de su cuerpo en un descampado cercano a una zona de árboles. La precisión del crimen ha llevado a los investigadores a sospechar de la intervención de un sicario profesional con amplios conocimientos anatómicos. El mecanismo del descuartizamiento, descrito como exacto y preciso, descarta por completo la autoría de un criminal improvisado o sin experiencia previa en estas tareas. Se investiga el uso de instrumental especializado, como bisturíes, y la existencia de una escena del crimen que fue dejada extremadamente limpia. Este nivel de profesionalismo es característico de sicarios que vienen de fuera de la zona para ejecutar tareas específicas de narcotráfico y luego retirarse rápidamente. La vinculación con el narcotráfico se refuerza por el modo en que las bandas se trasladan desde Rosario, comparando este fenómeno con la violencia de ciudades como Sinaloa. Expertos y periodistas en la zona sostienen que el sicariato es una firma indiscutible de que el caso está ligado a estructuras de tráfico de drogas. El detenido Barrelier aparece como una pieza clave que conoce con exactitud de quién era la droga y el origen del dinero involucrado. Según fuentes del caso, el sospechoso sabría con precisión quién le dio la orden directa de no comercializar estupefacientes en ese lugar específico de la ciudad. Existe una gran expectativa sobre si Barrelier decidirá declarar para despegarse del asesinato, aunque esto implique nombrar a sus jefes directos. Sin embargo, el miedo a represalias contra su familia, que reside fuera del penal, podría condicionar su silencio o llevarlo a una autoinculpación falsa. El papel de las autoridades locales está bajo fuego cruzado por la supuesta inacción frente al avance de la banda de Rosario en los barrios. Los habitantes del sector han solicitado públicamente la renuncia del intendente y el recambio total de las autoridades de la comisaría séptima por su negligencia. Relatos vecinales aseguran que hace dos años se advirtió a un comisario sobre la llegada de integrantes de «Los Monos» a los galpones de Alta Córdoba. La respuesta oficial de aquel entonces habría sido una confesión de impotencia, alegando que la policía local «no podía hacer nada» frente a ese asentamiento criminal. Bandas locales muy poderosas en Córdoba estarían presionando para que el caso se resuelva con celeridad para evitar que el escándalo afecte sus negocios. El despliegue policial en el territorio está «salpicando» otras actividades ilegales de venta de droga y prostitución que estas bandas necesitan continuar operando. El secreto de sumario impuesto por el fiscal afecta directamente la estrategia de defensa de otros imputados como Fassetta y Andreani. Sus abogados se encuentran en una situación de incertidumbre al no conocer todavía cuál es la carga probatoria total que el fiscal tiene para haber ordenado sus detenciones. Esta medida judicial convierte el proceso en un tablero de ajedrez donde la defensa de Fasseta esperará a ver qué declara Barrelier antes de realizar cualquier movimiento. La estrategia consiste en conocer primero las acusaciones específicas para evitar una exposición innecesaria ante elementos de prueba contundentes que poseería el fiscal. Si los detenidos optan por hablar con la verdad, la investigación podría escalar hacia esferas del poder judicial y de las legislaturas provinciales. El caso Agostina ha dejado de ser un simple hecho policial para transformarse en una crisis de seguridad que expone vínculos profundos entre el crimen y el poder. Navegación de entradas Soledad Andreani complicada: testigos afirman que dopaba a las mujeres en Wachitas El abogado de la madre de Agostina niega sus vínculos con drogas y ajustes de cuentas