El abogado Carlos Nayi, representante de la familia materna de Agostina, ha sido contundente al desestimar cualquier relación entre el crimen de la joven y el mundo del narcotráfico o ajustes de cuentas. Según el letrado, estas versiones no son más que teorías conspirativas que han perdido toda fuerza frente al avance de la evidencia judicial acumulada. Nayi calificó estas hipótesis como «noticias falsas» sumamente peligrosas, diseñadas para instalar un manto de sospecha injustificado sobre Melisa, la madre de la víctima. Para el abogado, este tipo de desinformación solo alimenta una «demagogia judicial» y un derecho penal simbólico que resulta profundamente negativo para la búsqueda de justicia real. La defensa sostiene que la investigación se encuentra ahora totalmente alejada de la «mafia peruana» o de supuestos conflictos narcos que se intentaron instalar en la opinión pública. En cambio, el proceso se ha centrado exclusivamente en la responsabilidad de un «depredador» con antecedentes y su círculo de colaboradores más cercanos. Uno de los pilares de esta postura es un audio recientemente difundido donde se escucha a Melisa en un estado de total desesperación buscando a su hija. Para Nayi, este material es «procesalmente hablando altamente significativo», ya que corrobora que la madre siempre estuvo ajena a cualquier ámbito delictivo. El audio muestra la secuencia real de los hechos: una madre que interroga a las amigas de Agostina y reconstruye los mensajes de WhatsApp tras la desaparición. Este registro evidencia que la preocupación de la familia fue genuina y desesperada desde el primer minuto del 23 de mayo, cuando se perdió el rastro de la menor. Respecto a los responsables, el abogado apunta directamente a Claudio Barrelier como el autor material de la ejecución de Agostina. Junto a él, se encuentran bajo la lupa judicial Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani, quienes serán indagados tras levantarse el secreto de sumario en las próximas horas. Nayi ha solicitado formalmente al fiscal que la imputación no se limite a femicidio, sino que se califique como homicidio «criminis causa» y con alevosía. Esto responde a que el asesino habría matado para procurar su impunidad, actuando con desprecio absoluto por la vida de una niña de 14 años. La querella sostiene que existió un «iter criminis» planificado donde Barrelier seleccionó a su víctima, la captó y finalmente la privó de su libertad. Según el abogado, el agresor no podía dejarla viva y actuó sobre seguro, sin riesgo personal, en un ejercicio de violencia letal extrema. La investigación ubica como epicentro del crimen la calle Juan del Campillo 878, descartando que otros lugares, como el bar clausurado donde trabajaba Andreani, tengan vínculo directo. No obstante, Nayi no descarta que otras personas pudieran haber colaborado, callado o suministrado apoyo económico para encubrir el hecho. Un dato revelador aportado por la defensa es que Barrelier ya había intentado captar a otra niña bajo una modalidad similar. El sospechoso le propuso una sesión de fotos para un gimnasio, pero la menor se salvó al insistir en que sus padres debían acompañarla, lo que hizo desistir al agresor. Nayi también explicó por qué la madre no mencionó a Barrelier en su denuncia inicial ante la justicia. Esto se debió a una estrategia de engaño montada por el propio acusado, quien orientó la búsqueda hacia un «auto rojo» y una persona inexistente llamada «Franco» para desviar la atención. Fue recién el 24 de mayo cuando un remisero aportó el dato clave al reconocer la imagen de Agostina en los medios de comunicación. El trabajador declaró haber llevado a la joven hasta un lugar donde un hombre con las características físicas de Barrelier la estaba esperando, cambiando el rumbo de la causa. Sobre el estado de salud de Melisa, el abogado confirmó que la madre ha sufrido una recaída tras el shock postraumático de la pérdida. Presentó cuadros de anemia, deshidratación e hipertensión, por lo que requiere cuidados psicológicos extremos para mantenerse aislada de las filtraciones del caso. La defensa insiste en que Barrelier es un individuo que fue escalando en sus niveles de violencia hasta llegar al femicidio de Agostina. Sus antecedentes, incluyendo un hecho ocurrido en mayo de 2025 con otra mujer, refuerzan la imagen de un criminal con una modalidad operativa recurrente. Finalmente, Nayi subrayó que el cierre de esta etapa investigativa permitirá esclarecer las responsabilidades penales definitivas. La meta es asegurar que el castigo alcance tanto al autor material como a los cómplices que, de diversas formas, facilitaron este asalto criminal contra una menor indefensa. Navegación de entradas La banda narcocriminal «Los Monos» en el ojo de la investigación por el asesinato de Agostina Barrelier negó el femicidio y se abstuvo de declarar: homicidio triple calificado