Femicidio de Agostina: denuncian que Soledad drogaba menores en Wachitas. La defensa de Fassetta niega el encubrimiento. Hay nuevas pruebas. El femicidio de Agostina toma un giro oscuro con nuevas denuncias que vinculan a Soledad con actividades delictivas graves en un establecimiento local. La mujer, que ya estaba implicada por prestar el vehículo usado para trasladar los restos, enfrenta ahora cargos por suministro de sustancias. Según testimonios recolectados por la querella del padre de la víctima, Gabriel Vega, Soledad habría colocado drogas en los tragos de diversas mujeres y niñas menores de edad. Estas acciones presuntamente ocurrían de forma sistemática dentro del establecimiento conocido como «Wachitas». El equipo legal de Gabriel Vega presentará formalmente estos testimonios ante el fiscal para solicitar que se agrave la situación procesal de la imputada. Esta nueva evidencia contradice la imagen de «víctima de Barrelier» que la defensa de Soledad intentó instalar mediáticamente. Las investigaciones sugieren que Soledad no era una simple conocida del principal sospechoso, sino una pieza activa en una posible organización criminal mayor. Se sospecha que en «Wachitas» no solo circulaban estupefacientes, sino que también existía explotación sexual de menores. El rol del establecimiento «Wachitas» es central para entender el contexto de vulnerabilidad que rodea al caso de Agostina. Las autoridades buscan determinar si la joven víctima fue obligada a frecuentar o trabajar en dicho lugar antes de su trágico final. Un dato que ha despertado sospechas en los investigadores es el reciente cambio de titularidad de este cuestionado local nocturno. Actualmente figura a nombre de una joven de 19 años que carece de recursos y vive en una precaria casilla. Esta maniobra de utilizar a una joven insolvente como «dueña» en los papeles es vista como una posible táctica para encubrir a los verdaderos responsables. Los vínculos de esta organización con el femicidio de Agostina siguen siendo materia de análisis profundo. Por otro lado, la defensa de Osvaldo Fassetta, liderada por el abogado Eduardo Medina Allende, busca desmantelar la acusación de encubrimiento agravado. El letrado sostiene que no existe asidero legal para mantener tal imputación contra su cliente. La estrategia defensiva se basa en demostrar que Fassetta no participó en ninguna maniobra para desviar la investigación o proteger a Barrelier. Según Allende, su cliente solo brindó apoyo emocional a Melisa, la madre de la víctima, debido a su cercanía. Un punto fundamental para la defensa es establecer que fue Melisa quien buscó a Fassetta en su lugar de trabajo y no al revés. Argumentan que él no tenía forma de conocer lo que estaba sucediendo hasta que ella se lo comunicó directamente. Para respaldar esta versión, el abogado cuenta con los registros telefónicos y el testimonio de personas que estuvieron presentes esa noche. El teléfono de Fassetta ya se encuentra secuestrado por la justicia para el peritaje de todas las comunicaciones. Otra prueba clave mencionada por la defensa son las grabaciones de las cámaras de seguridad del kiosco donde Fassetta trabaja habitualmente. Estas imágenes buscarían confirmar que el imputado permaneció en su puesto laboral durante la noche del crimen. Respecto a los testimonios de los abuelos de Agostina, el abogado Allende afirma que sus declaraciones no reflejan la realidad de los hechos. La defensa asegura tener «prueba independiente» que contradice los relatos vertidos por los familiares ante los medios. La situación procesal de todos los involucrados se definirá tras las próximas indagatorias programadas por la fiscalía interviniente. Una vez concluidas estas declaraciones, se espera que se levante finalmente el secreto de sumario en la causa. El avance de la investigación sobre Soledad y el rol de Wachitas» podría abrir nuevas líneas de imputación más allá del femicidio. Mientras tanto, la defensa de Fassetta confía en que las pruebas técnicas lo desvinculen de cualquier maniobra de ocultamiento. Navegación de entradas Uno por uno todos los dueños de Wachitas Bar La banda narcocriminal «Los Monos» en el ojo de la investigación por el asesinato de Agostina