Bar Wachitas inhabilitado tras el crimen de Agostina. Investigan a Soledad Andreani por venta de drogas y prostitución en Ituzaingó 525.Quienes fueron dueños del local. El bar Wachitas, ubicado en la calle Ituzaingó 525, ha dejado de funcionar de manera definitiva tras una orden municipal terminante. Este local nocturno quedó envuelto en un escándalo mayúsculo después de que se descubrieran sus vínculos con el asesinato de Agostina. La noticia ha causado una gran conmoción en toda la zona, transformando un simple negocio en el epicentro de una compleja investigación judicial. Actualmente, las autoridades judiciales investigan si en el interior del local se llevaban a cabo actividades de prostitución y comercialización de estupefacientes. Estas sospechas ganaron fuerza recientemente, aunque la municipalidad asegura que en sus controles previos no se hallaron pruebas de estos delitos. La gravedad de las acusaciones ha puesto la lupa sobre la verdadera naturaleza del negocio nocturno. El surgimiento de estas sospechas no es casual y está atado directamente a la detención de Soledad Andreani en la causa por el crimen de la joven. El bar ya acumulaba tres clausuras en los últimos dos años por cuestiones administrativas menos graves, como ruidos molestos. Sin embargo, la muerte de Agostina destapó una realidad mucho más oscura que los inspectores no habían reportado. Soledad Andreani ocupa hoy un lugar central en la investigación judicial al ser la tercera persona detenida por el asesinato. Según las sospechas oficiales, ella era la pareja o expareja de Barrelier, quien es señalado como el autor material del crimen. Su vinculación con el sospechoso principal la coloca en una situación procesal sumamente comprometida frente a la justicia. El rol de Andreani en el hecho criminal se relaciona con la logística necesaria para ocultar el cuerpo de la víctima. Ella es la dueña legal del automóvil marca Ford que se habría utilizado para el traslado de los restos. Se sospecha que le prestó el vehículo a Barrelier para que este pudiera descartar el cuerpo en un descampado de la zona de ampliación Ferreira. Dentro del bar Wachitas, Soledad también desempeñaba una función muy activa y de mucha autoridad frente a los empleados. A pesar de que no figuraba como la dueña en los papeles legales, era ella quien tomaba las decisiones importantes a diario. Su presencia era constante y se notaba en cada movimiento que se realizaba dentro del cuestionado establecimiento. Los agentes municipales de control relataron que era Soledad quien siempre salía a enfrentarlos durante las inspecciones sorpresivas. Aunque su nombre no estaba en el expediente como titular, ella firmaba los recibos de las correcciones de higiene y seguridad. Esto demuestra que tenía un manejo operativo total sobre el bar y sus condiciones de funcionamiento. La historia de la propiedad en Ituzaingó 525 muestra un desfile de distintos nombres y rubros comerciales desde hace varios años. El primer titular registrado fue Federico Miranda, quien inició las actividades en el año 2016. Desde aquel entonces, el local ha pasado por muchas manos diferentes, cambiando de dueños casi todos los años. En el mes de agosto del año 2017, la titularidad del negocio fue transferida a María Belén Regueira, según los registros oficiales. Este fue solo uno de los tantos cambios que sufrió la casona antes de convertirse en el polémico bar. Cada nuevo dueño traía consigo una etapa diferente para este espacio físico que hoy está clausurado. Para agosto de 2019, el responsable del lugar pasó a ser Luis Alberto Molina, quien renovó su habilitación en abril de 2020. Un dato curioso es que en ese periodo el sitio figuraba oficialmente como una verdulería ante las autoridades. Este cambio de rubro llama la atención dado que el espacio terminaría funcionando como un boliche nocturno. En el año 2023, la titularidad cambió nuevamente y quedó a nombre de Raúl Ariel Villafañe, manteniendo el rubro de verdulería. Finalmente, en septiembre de 2024, el negocio fue traspasado a la joven Nicole Wise, quien tiene solo 23 años. Wise es la dueña legal actual, aunque se duda de su capacidad económica para pagar el alquiler. El costo del alquiler del local ha generado sospechas adicionales en los investigadores que analizan las finanzas del grupo. Según trascendió, por la casona de la calle Ituzaingó se pagaba una suma mensual de 2.100.000 pesos. Resulta difícil de explicar cómo una joven de apenas 22 años podía solventar semejante gasto fijo todos los meses. Los vecinos del barrio ya tenían una opinión formada sobre lo que ocurría cada noche dentro de las instalaciones del bar. Muchos de ellos definen al lugar como un sitio «turbio» donde habitualmente pasaban cosas raras y fuera de lo común. Sin embargo, el miedo a posibles represalias ha mantenido a muchos residentes en un silencio cauteloso. Uno de los puntos más polémicos es que el bar era promocionado en la página oficial de turismo de la propia municipalidad. Esto implicaba que el gobierno local recomendaba a los visitantes asistir a un lugar con antecedentes de clausuras. La situación generó fuertes discusiones en el Consejo Deliberante por la falta de controles sobre los sitios recomendados. Desde el área de fiscalización y control justificaron esta promoción diciendo que se publicitan todos los locales que están habilitados. Aseguran que la municipalidad tiene la obligación de fomentar los más de 3000 comercios que pagan sus tasas y tienen permiso. Según su visión, ellos actuaron a tiempo y siguieron los protocolos que marca la ley. En cuanto a la venta de drogas, la investigación pasará ahora al ámbito judicial para determinar las responsabilidades penales correspondientes. La municipalidad admite que sus inspectores nunca pudieron comprobar estas actividades ilegales durante sus visitas de rutina. Por orden del intendente, la habilitación fue revocada para siempre, impidiendo cualquier actividad comercial futura. Navegación de entradas Giro en el caso de Agostina: conexión narco en Rosario y un peruano prófugo Soledad Andreani complicada: testigos afirman que dopaba a las mujeres en Wachitas