La comunidad educativa de Valle Hermoso atraviesa horas de máxima tensión luego de que una asamblea informativa entre padres y autoridades revelara un profundo malestar, no solo por las graves denuncias de maltrato físico y psicológico en el comedor escolar, sino también por la respuesta pública del Intendente local. Según se expuso en la reunión, el mandatario municipal, Daniel Spadoni, brindó una entrevista el pasado sábado en Radio del Centro, apenas horas después de que el conflicto tomara estado público a través de las redes sociales. Lo que debía ser un mensaje de tranquilidad o compromiso institucional terminó convirtiéndose en un detonante de indignación para las familias, quienes acusaron al jefe comunal de intentar desviar el foco de la gravedad de los hechos denunciados por los propios estudiantes.

Durante la entrevista radial con el periodista Mario Tribault, el Intendente habría calificado la movilización y las quejas de los padres como una «opereta política» orquestada en contra de su gestión municipal. Esta etiqueta generó un rechazo inmediato entre los asistentes a la reunión escolar, quienes consideraron que vincular el relato de presuntos tocamientos y maltratos a menores con una disputa partidaria es una falta de respeto hacia la integridad de los niños. Los padres subrayaron que sus reclamos no tienen colores políticos y que el hecho de que la situación se haya difundido por Facebook fue una consecuencia directa de la falta de respuestas iniciales por parte de las autoridades, y no una estrategia de desprestigio.

La polémica se intensificó cuando, en el mismo espacio radial, el mandatario señaló directamente a una madre presente en la asamblea, identificándola como una excolaboradora municipal que estaría «dirigiendo la batuta» del movimiento de padres por intereses personales. Ante estas acusaciones, la mujer aludida tomó la palabra en la asamblea para aclarar que su presencia y su lucha se deben estrictamente a su rol como madre preocupada por la seguridad de su hija, quien asiste al establecimiento. La madre lamentó profundamente que el Intendente utilizara su pasado laboral para desacreditar una denuncia de tal magnitud y cuestionó que el jefe comunal enviara a otros funcionarios a «poner la cara» en la reunión en lugar de hacerse cargo personalmente de sus declaraciones agraviantes.

Otro de los puntos que mayor rechazo generó fue la aparente puesta en duda por parte del Intendente sobre la veracidad de los testimonios de los niños. Los padres criticaron duramente que el mandatario sugiriera que los hechos podrían no ser ciertos, recordándole que el sistema judicial y los protocolos de protección de niñez establecen que el relato de un menor es prueba suficiente para iniciar investigaciones urgentes. Para las familias, que el líder político de la ciudad cuestione si a un niño le tocaron o no sus partes íntimas durante una requisa por comida representa una revictimización y una muestra de insensibilidad ante la presunción de vulneración de derechos que ya ha sido formalizada mediante denuncias penales ante la fiscalía.

Ante el clima de politización que sobrevoló el debate, la supervisora escolar, María Goldi, intervino de manera tajante para marcar la postura del Ministerio de Educación. Goldi expresó su profunda preocupación por que un conflicto que involucra el bienestar de los alumnos se traslade al terreno de la disputa partidaria externa. La funcionaria fue enfática al declarar que dentro de la escuela no debe entrar la política y que su prioridad absoluta es, y será siempre, el cumplimiento de los deberes docentes y el resguardo de la seguridad de los niños. Asimismo, recordó que el sistema educativo es corresponsable de lo que sucede con los alumnos y que, independientemente de los comentarios radiales, la institución tiene la obligación legal de actuar y proteger a los menores por encima de cualquier conveniencia administrativa o política local.

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