El juicio por el desgarrador crimen de Aralí Vivas, la niña de ocho años asesinada en Brinkmann, ya tiene fecha confirmada para el mes de septiembre de 2026. Las audiencias se llevarán a cabo en la Cámara del Crimen de San Francisco y contarán con la participación de ciudadanos comunes como jurados populares. La pequeña fue víctima de una violencia extrema que culminó con su muerte tras recibir fuertes golpes en la cabeza. Para intentar borrar las pruebas de lo ocurrido, los atacantes provocaron un incendio en su habitación el 1 de noviembre de 2024. Sin embargo, las pericias científicas fueron contundentes al demostrar que Aralí ya estaba muerta cuando las llamas comenzaron. Los médicos forenses no encontraron rastros de humo en sus pulmones, lo que confirmó que el fuego fue solo una maniobra para encubrir el asesinato. En el banquillo de los acusados estarán Matías Ezequiel Simeone, el padrastro de la niña, y su amigo Cristian Hernán Varela. Ambos enfrentan cargos por el homicidio y por los abusos sexuales sistemáticos que sufría la víctima en su entorno familiar. Las pruebas de ADN fueron fundamentales en la investigación, ya que detectaron material genético de los dos hombres en el cuerpo de la menor. Los estudios revelaron que los ataques contra la niña no fueron un hecho aislado, sino que se repetían con frecuencia. Rocío Milagros Rauch, la madre de Aralí, también llega a juicio detenida bajo la acusación de haber fallado en su deber de cuidado. La fiscalía sostiene que la mujer dejó a sus hijos en una situación de peligro extremo a pesar de conocer los riesgos que corrían. El ambiente donde vivía la pequeña estaba marcado por el consumo de sustancias y fiestas constantes, lo que generaba una vulnerabilidad absoluta para los niños. Mientras el ataque ocurría, los hermanos menores de Aralí se encontraban dentro de la misma casa. El caso despertó fuertes críticas hacia los organismos del Estado que debían proteger a los menores. Se cuestiona duramente que la niña hubiera sido regresada a ese hogar poco tiempo antes del crimen, ignorando los antecedentes de riesgo. La justicia ahora busca cerrar este capítulo de dolor con un veredicto definitivo para los tres implicados. La fiscalía ya adelantó que solicitará la pena de prisión perpetua debido a la gravedad y crueldad de los hechos investigados. Antes de que comiencen los testimonios en septiembre, se deberá completar el proceso de selección de los doce jurados titulares en agosto. La comunidad de Córdoba sigue de cerca este proceso, esperando que finalmente se haga justicia por la vida de Aralí. Navegación de entradas Caso Agostina y Moreno: amenazaron a un consejal que denunció Los niños involucrados en el caso de Barrelier. Abusos y maltratos.