Carla: de testigo clave a imputada por el femicidio de Agostina Vega

“Carla” es el seudónimo de la testigo clave y exempleada del bar Wachitas cuya declaración judicial y mediática destapó la trama de explotación que rodeaba al entorno de los acusados por el femicidio de Agostina Vega. Aunque inicialmente declaró bajo reserva de identidad, posteriormente decidió romper el silencio públicamente ante medios visibilizando su rostro a pesar de denunciar amenazas constantes contra su vida.

Carla trabajó como trabajadora sexual en el bar Wachitas entre 2020 y 2024. Con su testimonio, ayudó a la Justicia a desarmar la coartada de inocencia de Soledad Andreani (novia del femicida Claudio Barrelier). Carla declaró que Reveló que Soledad reclutaba a chicas jóvenes («bonitas», según sus dichos) para ofrecérselas a clientes poderosos de Córdoba, quedándose obligatoriamente con el 50% de las ganancias de cada servicio; Denunció que muchas de las chicas que trabajaban bajo el mando de Andreani tenían 17 años o menos; Y aseguró que en el bar se comercializaba cocaína y que existía una directiva de la organización para colocar drogas en los vasos de los clientes sin su consentimiento. Incluso relató que en una ocasión la propia Andreani intentó drogarla a ella para entregarla a un cliente.

El impacto de las declaraciones de Carla fue tal que obligó a la apertura de dos investigaciones autónomas que terminaron con la clausura definitiva de Wachitas: una a cargo de la fiscal Ingrid Vago por Delitos contra la Integridad Sexual y Trata, y otra bajo la fiscal Milagros Rivas por Narcomenudeo. Ella vinculó el femicidio de Agostina a este submundo oscuro y ligó la casa del asesino como un «búnker» de estupefacientes.

Pese al valor de su testimonio para imputar a Andreani, Carla generó una fuerte interna familiar. En julio de 2026, los abuelos maternos de Agostina Vega la denunciaron penalmente por calumnias, injurias y difamación a través de su abogado. La familia de la víctima se enfureció luego de que Carla sugiriera públicamente en transmisiones de streaming que el entorno familiar de la menor tenía nexos con el narcotráfico y que la rotisería de los abuelos era una «pantalla». La querella desmintió rotundamente estas versiones, exigiéndole a la testigo que presente pruebas ante los tribunales.

Sin embargo, en las ultimas horas del mes de septiembre, Carla pasó de ser testigo clave a estar formalmente imputada por la Justicia de Córdoba. La imputación penal es la consecuencia directa de la presentación judicial realizada por los abuelos maternos de Agostina Vega. Al margen de la denuncia familiar, la fiscalía también evalúa su nivel de participación o conocimiento dentro de la red que operaba en Wachitas Bar. Al haber reconocido en sus testimonios públicos y judiciales que formó parte del lugar y detallar minuciosamente cómo funcionaban los encuentros sexuales clandestinos, las habitaciones ocultas y el circuito del dinero, la Justicia determinó que su rol debe ser investigado bajo la figura de imputada para garantizar sus derechos procesales y esclarecer si existió alguna complicidad u omisión delictiva.

Con este escenario, Carla ya no interviene únicamente como una testigo protegida del femicidio, sino que ahora deberá defenderse penalmente en los tribunales cordobeses por los señalamientos que realizó.

error: No puedes copiar esto. Detrás de cada nota hay investigación, tiempo y producción original de Vea Noticias.