De disparar un mortero a habilitar bares: el oscuro perfil de Nelson Cuello y su vínculo con Wachitas

Passerini barre con la «mugre» municipal y revela que el «Gordo Mortero» fue quien habilitó irregularmente el polémico Wachitas Bar

Nelson Cuello, identificado mediáticamente como el «Gordo Mortero» cordobés, ha vuelto al centro de la escena política tras revelarse su papel clave en la habilitación del polémico local nocturno Wachitas Bar. El ex empleado municipal ganó notoriedad nacional el 30 de octubre de 2020, cuando fue filmado disparando una bomba de estruendo con un caño de PVC contra la policía durante una violenta protesta del gremio SUOEM en plena pandemia. Por este hecho, Cuello fue imputado por intimidación pública agravada y exonerado de la planta del Estado municipal sin posibilidad de indemnización.

Sin embargo, las recientes declaraciones del intendente Daniel Passerini vinculan directamente a este ex funcionario con las irregularidades en la noche cordobesa. Según el jefe comunal, Cuello fue el inspector encargado de otorgar la habilitación a Wachitas Bar en el año 2017. Passerini destacó que esta persona forma parte de los 119 ex empleados exonerados bajo su gestión y la anterior, señalando que muchos de ellos ingresaron al municipio entre 2003 y 2007 sin controles adecuados de antecedentes.

Desde el Ente de Fiscalización y Control, su titular Ezequiel Hormaeche calificó la gestión de Cuello en aquel momento como deficiente, afirmando que el local estuvo «mal habilitado». Hormaeche explicó ante el Concejo Deliberante que, en 2017, no se le exigieron al establecimiento requisitos que resultaban esenciales para su funcionamiento legal. Esta falta de rigor administrativo es señalada hoy como el origen de las irregularidades que permitieron la operación del bar durante años.

La situación de Wachitas Bar se volvió crítica tras el femicidio de Agostina Vega, lo que derivó en la revocación definitiva de su permiso a principios de junio de 2026. Aunque Hormaeche aclaró que el cierre administrativo se debió a cambios en las condiciones edilicias y de actividad, el local ya acumulaba tres clausuras previas bajo la supervisión de la actual gestión. El funcionario vinculó estos problemas con la existencia de estructuras mafiosas instaladas en el rubro nocturno desde hace décadas.

Finalmente, el intendente Passerini utilizó el caso de Cuello para reafirmar su compromiso de «terminar con toda la mugre» en la Municipalidad de Córdoba. El mandatario denunció que sectores de la noche financiaron campañas políticas en el pasado, lo que facilitó que individuos con este perfil ocuparan puestos de control. Actualmente, el municipio ha creado una unidad especial para revisar 7.000 habilitaciones comerciales en 90 días con el fin de detectar y anular permisos otorgados de manera irregular.

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