Nota/investigación exclusiva de Vea Noticias La gestión municipal de Villa Giardino atraviesa un momento de alta tensión política y administrativa. En una reciente entrevista con Radio única, , el intendente Jorge Soria confirmó la salida de una pieza clave en su estructura de gobierno y admitió encontrarse en una situación de «orfandad» política, sin respaldo de su propio partido frente a una crisis económica que describe como «bárbara». La renuncia de Guillermo Palma, quien hasta el viernes pasado se desempeñaba como secretario de Gobierno y Hacienda, ha generado un clima de incertidumbre en la localidad. Según el intendente Soria, la partida de Palma —un cargo estratégico que maneja tanto la política interna como las arcas municipales— se debió exclusivamente a «problemas personales de fuerza mayor». Sin embargo, el manejo del relevo ha sumado opacidad a la situación. Aunque el intendente aseguró que ya tiene prácticamente definido al sucesor, se negó rotundamente a revelar su nombre, limitándose a confirmar que se trata de un hombre con experiencia previa en la función pública. Esta falta de definiciones claras, en un contexto donde la transparencia es demandada por la oposición y la ciudadanía, alimenta las dudas sobre la estabilidad interna del gabinete municipal. Más allá de los cambios de nombres, las declaraciones de Soria revelaron una profunda fractura entre el Ejecutivo municipal y la estructura del Partido Radical. El intendente confesó abiertamente que su partido, a nivel local, atraviesa un estado de inactividad tal que ni siquiera sabe si continúan reuniéndose. Esta soledad se extiende a la esfera provincial. Soria relató que, en momentos críticos por descuentos en la coparticipación, solicitó auxilio económico y político tanto al Foro de Intendentes Radicales como a las autoridades provinciales de su partido, pero no obtuvo respuesta alguna. «El Partido Radical hasta el momento no me ha dado respuesta, el partido por el que yo entré», sentenció el mandatario, evidenciando un quiebre con su base de sustento político. Este aislamiento ha empujado a Soria a una posición ambigua respecto al gobierno provincial de Martín Llaryora. Ante la falta de contención en su propio espacio, el intendente dejó entrever que su prioridad es la gestión por sobre la pertenencia partidaria: «Yo necesito a alguien que me dé respuestas», afirmó al ser consultado sobre un posible acercamiento al oficialismo provincial. La situación financiera agrava este escenario. Villa Giardino lidia con una deuda histórica con EPEC que se arrastra desde el año 2001 y nuevos cargos provinciales, como el uso del agua del suelo, que gestiones anteriores no cobraban. Con una recaudación de tasas que apenas oscila entre el 28% y el 30%, el municipio sobrevive mediante políticas de austeridad extrema, como el corte total de horas extras y la priorización exclusiva del pago de salarios. En este contexto, la falta de un plan político robusto y el hermetismo en los nombramientos sugieren una gestión que, más que proyectar el futuro de Villa Giardino, se encuentra abocada a la supervivencia diaria en medio de una crisis nacional y un vacío de poder partidario. Navegación de entradas «Hay que pasar el invierno»: El dramático pedido de auxilio del intendente de Huerta Grande ante la crisis Becas VIP: El oscuro reparto de 40 millones mensuales en Valle Hermoso donde unos ganan como gerentes y otros reciben limosnas