Nota/investigación exclusiva de Vea Noticias En el corazón administrativo de Valle Hermoso, bajo el rótulo de «Becas de Capacitación», se ha consolidado durante el año 2025 un sistema de erogaciones que, lejos de parecer una ayuda formativa equitativa, se asemeja más a una estructura jerárquica de privilegios discrecionales. Lo que los decretos oficiales definen teóricamente como una herramienta para que los vecinos adquieran idoneidad y experiencia laboral se ha transformado, tras el análisis de las planillas de enero a octubre (no figuran reportes municipales de los meses noviembre-diciembre de 2025 en el sitio Archivex), en un laberinto de cifras donde la desigualdad es la única constante. Mientras un pequeño grupo selecto de beneficiarios percibe montos que superan el millón de pesos mensuales, una base considerable de becados sobrevive con cifras congeladas que apenas alcanzan los cincuenta mil pesos, exponiendo una disparidad de 22 a 1 que el municipio no ha logrado explicar con criterios técnicos claros. El fondo total destinado a estas becas ha mostrado una volatilidad alarmante, comenzando el año con una inversión de $38.999.579,58 en enero para dispararse a un pico de $48.333.437,00 en junio, antes de estabilizarse en torno a los 41 millones hacia el mes de octubre. Esta montaña rusa presupuestaria no parece responder a una planificación estratégica de capacitación masiva, sino más bien a ajustes internos que benefician desproporcionadamente a la cúspide de la pirámide, mientras los sectores más bajos ven cómo su poder adquisitivo se pulveriza mes a mes. La existencia de una verdadera «élite de becados» queda al descubierto al observar la progresión de nombres como Leonardo Barrionuevo y Aníbal Ferreira, quienes han visto cómo sus ingresos se inflaban sistemáticamente mientras otros permanecían en el estancamiento absoluto. Barrionuevo inició el año percibiendo $780.000,00, una cifra que para el mes de junio ya se había catapultado a $1.197.279,00, cerrando el periodo analizado en octubre con un monto de $1.110.729,00. Por su parte, Aníbal Ferreira comenzó con $893.475,00 y alcanzó el mismo techo de casi 1,2 millones en el mes de junio. Resulta imperativo cuestionar qué tipo de capacitación o contraprestación justifica que un programa municipal otorgue sumas que duplican o triplican un salario promedio en el mercado laboral formal, desvirtuando por completo el concepto de «beca» para transformarlo en una remuneración de lujo encubierta. Al observar que otros becados como Alejo Ezequiel Affori o Franco Alvarez Castillo ya cobraban un millón de pesos redondo desde el primer mes del año, queda claro que existe un nivel superior blindado contra cualquier crisis, que percibe aumentos de seis cifras mientras el resto del escalafón debe conformarse con las sobras de un presupuesto que parece distribuirse con la mano de la discrecionalidad. En el otro extremo del espectro, la realidad es desoladora y testimonia una falta total de sensibilidad social hacia quienes menos perciben. El caso de Mario Aguirres es quizás el más flagrante: en enero cobraba $50.000,00 y, tras diez meses de transcurrido el año, su monto base en la planilla de octubre seguía siendo de exactamente $50.000,00, lo que representa un aumento del 0% frente a una inflación que no dio tregua durante todo el 2025. No es el único caso de olvido administrativo; nombres como Gloria Szucs y Alberto Rivero han permanecido anclados en los $90.000,00 desde principios de año hasta el cierre de este informe, viendo cómo la brecha con los beneficiarios «VIP» se ensanchaba de manera insultante. Silvana Oshiro, otra damnificada por este sistema, apenas percibió un ajuste insignificante pasando de los $50.000,00 iniciales a los $54.525,00 a partir de mayo, monto en el que quedó sepultada hasta octubre. Esta política de «congelamiento» para los más débiles mientras se otorgan aumentos de más de trescientos mil pesos a los niveles superiores configura un escenario de injusticia distributiva que no puede ser ignorado por ningún análisis imparcial de las cuentas públicas de Valle Hermoso. Para intentar maquillar esta grieta económica, el municipio ha recurrido a la implementación de bonos extraordinarios no remunerativos que, si bien alivian temporalmente el bolsillo de los becados de base, no corrigen la estructura desigual del programa. En agosto, mediante el Decreto 262/2025, se otorgó un beneficio de $25.000 en concepto de refrigerio y un bono único de $10.000, sumando $35.000 adicionales que para alguien como Mario Aguirres representaron un respiro momentáneo, pero que para un becado de la élite apenas significaron un porcentaje marginal de su ingreso total. La historia se repitió en octubre con un nuevo bono extraordinario de $40.000 establecido por el Decreto 316/2025, evidenciando que la gestión prefiere el parche temporal a la recomposición equitativa de los valores base. Mientras la capacitación para algunos es tratada como una carrera profesional de alto nivel con sueldos gerenciales, para otros sigue siendo una compensación de indigencia que no ha sido actualizada en casi un año. La transparencia en los criterios de asignación sigue siendo la gran ausente en Valle Hermoso, dejando a la comunidad con la amarga sospecha de que los fondos de todos están financiando los privilegios de unos pocos. Navegación de entradas Solo y en crisis: El intendente de Villa Giardino admite que su propio partido le soltó la mano Opciones de préstamos personales para jubilados y pensionados