«Hay que pasar el invierno»: El dramático pedido de auxilio del intendente de Huerta Grande ante la crisis

Nota/investigación exclusiva de Vea Noticias

En una reciente y extensa entrevista concedida al medio El Grito Sagrado, el intendente de Huerta Grande, Germán Corazza, ofreció un panorama detallado y sombrío sobre la compleja situación que atraviesa la localidad serrana en el marco de una crisis económica nacional que impacta de lleno en las arcas municipales y en la calidad de vida de sus vecinos. El mandatario destacó que, a diferencia de otras épocas donde las reglas de juego y la coparticipación permitían una gestión con mayores holguras, el contexto actual obliga a un orden constante y a una optimización extrema de cada centavo disponible. La llegada prematura del frío, que este año se hizo sentir con fuerza desde mediados de febrero, ha disparado las demandas sociales hacia el municipio, transformando la asistencia básica en una de las prioridades absolutas de una administración que debe equilibrar la falta de recursos propios con una necesidad creciente de alimentos, medicamentos y servicios de salud esenciales.

La realidad financiera de Huerta Grande refleja una caída estrepitosa de los ingresos que pone en jaque la operatividad de los servicios básicos. Según detalló Corazza, el municipio ha experimentado una reducción de hasta el 40% en la coparticipación provincial, lo que en términos reales y comparativos con el año anterior representa recibir apenas el 50% de los fondos, considerando el aumento exponencial de los costos de los insumos y la inflación. A este escenario se suma una baja sensible en la recaudación de las tasas municipales durante los meses de mayo y junio, un fenómeno que el intendente atribuye directamente a la caída del consumo a nivel nacional y provincial. Esta asfixia presupuestaria ha condicionado incluso las negociaciones paritarias con el personal municipal; aunque Corazza reconoce que los salarios se han deteriorado frente al incremento de los precios, advirtió que la prioridad actual es cuidar las finanzas para evitar un colapso total, lo que limita la capacidad de otorgar aumentos salariales inmediatos.

En el ámbito de la asistencia social, el municipio ha tenido que rediseñar su logística para poder dar respuesta a una demanda que se ha multiplicado. Los vecinos acuden diariamente a la intendencia no solo por alimentos —el tradicional «bolsón» de comida que ayuda a las familias a cerrar la semana— sino también por asistencia en medicamentos, análisis clínicos y traslados por motivos de salud. Sobre este último punto, Corazza explicó que han tenido que optimizar los viajes a la ciudad de Córdoba, acomodando a dos o tres personas con sus respectivos acompañantes en un solo vehículo o servicio de remís para maximizar el uso del recurso, dado que muchos ciudadanos ya no pueden costearse el pasaje en colectivo o el tren. La gestión diaria se ha convertido, en palabras del intendente, en un «ajedrez» donde se deben asignar los escasos recursos de forma estratégica para sostener el tejido social del pueblo en este momento crítico.

Pese a las restricciones presupuestarias, la administración municipal ha logrado realizar inversiones estratégicas en infraestructura para garantizar el mantenimiento de los servicios públicos. El intendente destacó con satisfacción la compra de una motoniveladora nueva y un camión compactador, herramientas que han mejorado significativamente la recolección de residuos y el cuidado de los espacios verdes. No obstante, Corazza reconoció que todavía falta estructura para brindar un servicio óptimo, señalando la necesidad de adquirir al menos un par de camiones adicionales para las tareas de relleno y arreglo de calles. Para suplir estas carencias y avanzar en la obra pública, la estrategia del Ejecutivo se basa en la gestión política constante ante el gobierno provincial, realizando viajes frecuentes a Córdoba para tramitar convenios con cooperativas y buscar fondos de asistencia social que permitan paliar el déficit local.

El cierre de la entrevista estuvo marcado por una frase que resuena en la historia económica argentina y que Corazza rescató para definir el momento actual: «hay que pasar el invierno». El intendente subrayó que mayo y junio son tradicionalmente meses duros para la zona, especialmente tras una temporada turística que no cumplió con las expectativas deseadas. Con la mirada puesta en el receso de julio, que podría aportar un alivio económico temporal a través del turismo y la generación de empleo eventual, la gestión de Huerta Grande se mantiene en un estado de alerta y administración de crisis. La hoja de ruta de Corazza queda clara: austeridad rigurosa, gestión incansable ante autoridades superiores y una priorización absoluta de la ayuda social para que ningún vecino quede desamparado frente a la crudeza del invierno y la inestabilidad económica.

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