El escenario político del Valle de Punilla ha comenzado a calentarse de manera evidente con la irrupción coordinada pero competitiva de dos fuerzas que se disputan el mismo electorado. Los vecinos de localidades como La Falda, Villa Carlos Paz y Cosquín asisten hoy a un despliegue territorial sin precedentes, donde los discursos de la libertad individual y el achicamiento del Estado buscan consolidar bases locales. Sin embargo, esta irrupción ha generado una profunda confusión entre los habitantes de la región, quienes a menudo no logran distinguir la delgada línea divisoria entre ambos bandos. Muchos vecinos confundieron recientemente la presentación de un espacio con el otro, asumiendo erróneamente que se trataba de una única estructura homogénea cuando en realidad son personerías jurídicas separadas. Por un lado, el histórico Partido Libertario (PL) viene de lanzar su junta promotora «SOMOS Libertarios» en La Falda, en un evento que contó con la presencia del legislador provincial Agustín Spaccesi. Este sector defiende su autonomía e identidad doctrinaria pura frente a lo que consideran decisiones centralizadas que bajan de forma vertical desde la cúpula de Buenos Aires. Durante su discreto lanzamiento, el legislador Spaccesi insistió en propuestas legislativas clave como la aprobación de una ley antipiquetes, la eliminación del impuesto a los ingresos brutos y la implementación de la doble escolaridad. Además, lanzó duras críticas al «avilecismo» en Villa Carlos Paz por deficiencias estructurales en el servicio de agua, cloacas y la sobredimensión de funcionarios públicos. Por el otro extremo de la misma vereda se para La Libertad Avanza (LLA), la fuerza oficial y unificada bajo el mando nacional de Karina Milei, que en Córdoba centraliza el diputado Gabriel Bornoroni. Este armado busca absorber todo el voto libertario bajo su propio sello oficial para consolidar candidaturas como las de Gonzalo Roca y robustecer una estructura juvenil propia. En La Falda, el referente oficial de LLA es Leonardo Gribaudo, quien propone alinear la gestión municipal con la filosofía de austeridad del presidente Javier Milei. Gribaudo argumenta que un municipio con trabas burocráticas y demoras de hasta nueve meses para obtener respuestas ahuyenta las inversiones necesarias para dinamizar la deprimida economía local. Entre los proyectos de Gribaudo destaca la conservación del patrimonio histórico local regulando sin prohibir para no asfixiar al sector privado. También denuncia que la planta municipal de La Falda es excesivamente grande, diseñada para una ciudad con el triple de habitantes, lo que genera costos insostenibles para la producción del valle. Al analizar ambas ofertas de cara a los vecinos del departamento bajo la lupa periodística, queda claro que las coincidencias programáticas entre el Partido Libertario y La Libertad Avanza son casi totales. Ambas agrupaciones apuntan con vehemencia a reducir el gasto público, eliminar impuestos distorsivos, facilitar los trámites comerciales y potenciar el desarrollo privado. Es vital informar al vecino de Punilla que, aunque se presenten bajo sellos institucionales distintos, en el trasfondo ideológico defienden exactamente las mismas banderas. El deseo de simplificar trámites burocráticos y combatir la ineficiencia de las administraciones tradicionales del valle es el pilar que sostiene los discursos de ambos espacios políticos. Para el ciudadano común resulta imperativo «avivarse» ante este juego de marcas políticas: votar al Partido Libertario o a La Libertad Avanza es, en la práctica, un apoyo directo a Javier Milei. Aunque se midan en una pulseada territorial, el destino final de los sufragios busca consolidar la gobernabilidad del actual presidente y sus reformas de fondo. A pesar de esta coincidencia ideológica, asistimos hoy a una verdadera guerra silenciosa por el territorio y por captar la simpatía de los vecinos de Punilla. La disputa real no pasa por los proyectos de ley o las ordenanzas, sino por definir quién se quedará con la representación oficial, los cargos públicos y el codiciado sello presidencial en 2027. No obstante, el inicio de esta campaña de exposición muestra serias deficiencias en el manejo de ambos grupos políticos. Llama poderosamente la atención la escasa convocatoria del Partido Libertario en La Falda, donde su junta promotora apenas logró reunir a unas veinte personas, dándole al lanzamiento un aire de café íntimo. Por su parte, la estructura oficial de La Libertad Avanza enfrenta críticas por su pragmatismo y por marginar supuestamente a los militantes históricos de Punilla para sumar a figuras tradicionales de la política. Este aparente centralismo verticalista genera tensiones internas y fugas de dirigentes que resienten las órdenes que bajan directamente de la cúpula porteña. Asimismo, resulta paradójico que ambos bandos enfoquen gran parte de sus discursos en la necesidad de «eficiencia» y «transparencia», pero se enfrasquen en litigios legales por el uso de los símbolos y la imagen de Milei. Mientras el vecino de Punilla sufre la falta de empleo e infraestructura, la dirigencia parece más preocupada por disputar las cajas y personerías. Los habitantes del Valle de Punilla se enfrentan a un escenario donde abundan las caras nuevas pero los métodos tradicionales persisten. El desafío para el votante será mirar más allá de las siglas y exigir propuestas concretas, entendiendo que la interna libertaria es una puja de poder cupular donde el rumbo de fondo sigue siendo el mismo. Navegación de entradas Punilla apuesta a la unidad: municipios y provincia consolidan un único corredor turístico regional La Falda se prepara para una jornada a puro tango: talleres, música y una gran peña este sábado 5