El pasado domingo 12 de abril se realizó en Valle Hermoso el Festival Barrial del Andariego, una propuesta impulsada por el vecino y cantante Emanuel “el Andariego” Giraudo, quien viene desarrollando una iniciativa cultural que busca abrir nuevos espacios para artistas emergentes, feriantes y la comunidad en general. El evento reunió música, feria de artesanos, certamen de talentos y actividades pensadas para toda la familia, en una primera edición que dejó definiciones claras sobre su espíritu y sus objetivos a futuro.

La idea del festival, según explicó Giraudo en una entrevista para VEA Noticias, nació de una necesidad profunda de ampliar la oferta cultural local y generar oportunidades reales para quienes están dando sus primeros pasos en el arte. “Esta idea nace por hambre de cultura, por hambre de querer darle a nuevos talentos la posibilidad de subirse a un buen escenario, bien montado, que se sientan representados”, expresó. En ese sentido, remarcó que la intención no es que el evento se limite a fechas especiales del pueblo, sino que pueda consolidarse como un ciclo frecuente, con identidad barrial, familiar y con fuerte apoyo a la cultura local.

En cuanto a la planificación, el organizador detalló que el proyecto comenzó a gestarse aproximadamente tres meses antes de su realización. Durante ese tiempo se fue trabajando en la organización general, el armado del evento y el análisis del presupuesto disponible, un factor clave para poder concretar la primera edición del festival. Ese proceso previo, explicó, fue fundamental para poder materializar una idea que venía tomando forma desde hacía tiempo, pero que necesitaba estructura y recursos para llevarse adelante.

Uno de los principales ejes del Festival Barrial del Andariego es la promoción de nuevos talentos. Giraudo remarcó que el objetivo central es abrir el escenario a artistas emergentes y darles visibilidad dentro de un espacio cuidado y organizado. Además, señaló que en cada edición se busca que distintas bandas puedan participar, con la posibilidad de que una agrupación local o de la zona tenga el cierre del espectáculo, reforzando así el protagonismo de los artistas del territorio.

La organización del evento implicó también un importante trabajo logístico y articulación con distintos actores. En este sentido, contó con apoyo de la municipalidad, que colaboró con recursos como el escenario, las luces y las sillas. A esto se sumó la participación de comerciantes locales de Valle Hermoso, quienes aportaron premios para sorteos, y un amplio acompañamiento de vecinos que colaboraron de diversas maneras, desde la provisión de mesas y sillas hasta tareas de organización, en una construcción colectiva que fue clave para la realización del festival.

Sin embargo, Giraudo reconoció que uno de los principales desafíos fue precisamente la organización integral del evento. Desde la convocatoria de participantes para el certamen de talentos, hasta la gestión de premios, sponsors y recursos necesarios, cada etapa implicó un esfuerzo significativo. “Todo en sí fue un desafío”, resumió, destacando la complejidad de llevar adelante una propuesta de estas características desde lo comunitario.

Otro de los objetivos del festival está vinculado al desarrollo económico local, especialmente a través de la participación de feriantes y artesanos. En una zona donde el turismo y las ferias tienen gran relevancia, el evento busca generar un espacio donde los productores locales puedan ofrecer y vender sus productos, al mismo tiempo que se promueve la cultura y el trabajo artístico. Esta articulación entre cultura y economía popular aparece como uno de los pilares del proyecto.

En cuanto a la participación del público, Giraudo reconoció que la concurrencia vecinal no fue la esperada en esta primera edición, aunque sí hubo presencia de vecinos que se acercaron a disfrutar del evento. En ese punto, señaló que uno de los aspectos a revisar para futuras ediciones es el valor de las entradas, ya que el costo fijado inicialmente (5.000 pesos para vecinos de Valle Hermoso y 8.000 para personas de otras localidades) pudo haber sido un factor que limitó la asistencia. En ese sentido, planteó la necesidad de evaluar alternativas que faciliten una mayor participación de la comunidad en próximas ediciones.

En el plano personal, Emanuel “el Andariego” Giraudo definió la realización del festival como un logro profundamente significativo. Lo describió como una “medalla”, un desafío cumplido que llevó adelante junto a su esposa, quien también lo acompañó en todo el proceso de organización. Para él, el evento representa no solo un proyecto cultural, sino también un logro inmenso a nivel familiar y personal, marcado por el esfuerzo conjunto y la convicción de sostener una idea desde el inicio hasta su concreción.

Entre los momentos más destacados del festival, el organizador subrayó el certamen de talentos y la entrega de premios, que incluyó una dinámica particular que generó entusiasmo entre los participantes. Los ganadores debían acercarse de manera creativa, bailando o realizando alguna intervención divertida para recibir su premio, lo que generó un clima distendido, participativo y de celebración colectiva, aportando un componente lúdico que fue muy bien recibido por el público.

Consultado sobre el impacto de este tipo de iniciativas, Giraudo sostuvo que los festivales barriales no solo fortalecen la cultura, sino que también generan unión entre vecinos, feriantes, músicos y la comunidad en general. En su visión, estos espacios cumplen un rol fundamental en la construcción de tejido social, permitiendo que distintos actores convivan en un mismo evento con objetivos comunes vinculados a la cultura y la participación.

De cara al futuro, la intención es que el Festival Barrial del Andariego pueda repetirse de manera mensual, siempre que exista acompañamiento de los vecinos de los distintos barrios. El objetivo es sostener una propuesta cultural continua, que permita mantener vivo el movimiento artístico local y seguir generando espacios de encuentro dentro de la comunidad.

Finalmente, Giraudo dejó un mensaje dirigido a quienes desean emprender proyectos similares en sus barrios o localidades. Su recomendación fue clara: poner por delante el corazón y los deseos personales, confiar en la fe y en los proyectos propios, y animarse a dar el paso. “Se trata de no tener miedo y de animarse”, expresó, sintetizando una mirada que combina convicción personal, espiritualidad y acción comunitaria como base para transformar ideas en realidad.

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