Los partidos de Javier Milei, Mauricio Macri y Luis Juez acaban de anunciar un acuerdo en nuestro departamento. Lo que empezó como charlas de café y fotos en las redes sociales, ahora se convirtió en un papel oficial. La Libertad Avanza, el PRO y el Frente Cívico de Punilla publicaron un comunicado conjunto donde dicen que van a armar una «mesa común» para trabajar juntos de cara a las próximas elecciones del 2027. La noticia ya hace ruido en todo Córdoba porque este podría ser el primer paso para repetir la misma alianza en toda la provincia. Para entender cómo se llegó a esto, hay que mirar los últimos meses. Los dirigentes de estos tres partidos se venían mostrando juntos en varias localidades. Primero hicieron una reunión en Capilla del Monte y después un plenario en San Antonio de Arredondo. En esas movidas participaron figuras conocidas de la zona, como el intendente de Valle Hermoso, Daniel Spadoni (del Frente Cívico), y Ricardo Agost, que es el jefe del PRO en Punilla, además de los referentes que responden a los libertarios. En el comunicado que subieron a Facebook, los políticos usan frases lindas. Hablan de «valores compartidos», de «diálogo» y de armar «equipos eficientes». Sin embargo, si dejamos de lado el decorado, la realidad es otra: se juntan porque solos no les alcanza. Saben perfectamente que si van separados a las elecciones, el peronismo que gobierna la provincia los pasa por arriba. La verdadera razón de esta unión no es que piensen exactamente igual, sino la necesidad urgente de juntar votos para poder ganarle al partido de Martín Llaryora. Esta mezcla genera bastantes dudas y contradicciones que los vecinos ya empiezan a notar. Por el lado de La Libertad Avanza, el partido del presidente Milei, el discurso siempre fue el de combatir a «la casta» y a los políticos de siempre. Pero acá en Punilla, para armar este frente, se tuvieron que aliar con el Frente Cívico de Luis Juez, un espacio lleno de dirigentes que viven de la política desde hace décadas. Para el militante libertario común, el que creyó en el cambio total, ver a sus referentes abrazados a los políticos de siempre es una contradicción difícil de tragar. Por el lado del PRO, la situación es de pura supervivencia. El partido que antes gobernaba el país hoy corre el riesgo de quedarse sin identidad y ser absorbido por los libertarios, que son los que hoy tienen más fuerza. Al subirse a este tren, los dirigentes locales del PRO se exponen a convertirse en los acompañantes de LLA, perdiendo ese perfil propio y vecinal que supieron construir en los municipios de la zona durante los últimos años. Además, el propio comunicado confiesa que esta unión tiene límites. Pusieron una frase que dice que van a «respetar la estrategia provincial de cada uno». Esto significa, en criollo, que se juntan por conveniencia en el departamento, pero que cada intendencia o circuito local se las arreglará como pueda. Si en un pueblo el PRO y el Frente Cívico se llevan mal o compiten por la intendencia, esa famosa «unión» de la que hablan se va a terminar convirtiendo en una mentira. Los tres partidos aseguran que quieren trabajar para solucionar los problemas graves que tiene Punilla, como la falta de agua en verano, los incendios, la crisis ambiental y el mal estado de los hospitales regionales. El problema es que, hasta ahora, el discurso de la alianza se viene basando casi únicamente en criticar al gobierno provincial. Hace poco, el diputado libertario Gabriel Bornoroni anduvo recorriendo el valle y acusando a la provincia de ahogar a los municipios opositores. Está bien marcar los errores, pero los vecinos necesitan propuestas concretas, no solo quejas. El gran peligro de este acuerdo es que se quede solo en una foto de dirigentes que buscan asegurar sus propios cargos. Mientras los políticos se muestran contentos diseñando logos y panfletos, la gente común de Punilla la está pasando mal por la situación económica y la falta de servicios básicos. Si este nuevo frente no baja a la realidad y propone soluciones de verdad para el día a día del vecino, la alianza va a durar muy poco. Todo Córdoba está mirando lo que pasa en nuestro departamento, al que ya llaman el «laboratorio» de la oposición. Si este experimento sale bien y logran convivir en paz, es muy probable que hagan lo mismo en toda la provincia. Pero si las peleas por ver quién manda o quién va primero en las listas terminan rompiendo la mesa, Punilla será el claro ejemplo de un grupo de políticos que se juntó apurado por los votos y terminó fracasando por no tener un proyecto real. Navegación de entradas La Corte Suprema reactivó la libre venta de tierras a extranjeros tras desactivar el freno judicial al DNU de Milei El fenómeno folclórico del Valle de Punilla: Grupo Orejano afianza 10 años de carrera con nueva producción