Aunque el intendente alega transparencia y herencia familiar, su bloque se fracturó y los vecinos estallan por calles destruidas y un hospital vaciado La ciudad de La Falda atraviesa una profunda crisis política tras la decisión del intendente Javier Dieminger de vetar la ordenanza que eliminaba los gastos de representación para funcionarios. Esta medida, aprobada originalmente el 17 de junio, buscaba suprimir un beneficio del 20% adicional que perciben el intendente, la viceintendenta y sus secretarios sobre el sueldo básico. Ante la escalada de críticas, Dieminger emitió un fuerte descargo a través de una carta abierta en Facebook el pasado 4 de julio para «poner palabras claras y directas». El mandatario aseguró que la ordenanza vetada es infundada, no fue consultada con el Ejecutivo y solo tiene como objetivo trabar el funcionamiento administrativo del municipio. En su defensa, el jefe municipal desmintió de forma categórica las versiones que indicaban un crecimiento desmedido de sus bienes personales durante su gestión. «Se dijo que mi patrimonio creció cinco veces: eso es rotundamente falso», afirmó, aclarando que el 90% de sus posesiones provienen de una herencia paterna. Dieminger subrayó que su administración ya implementa medidas de «austeridad real«, como el congelamiento de salarios políticos y la eliminación de vacantes para reducir el gasto. Además, destacó que hace más de un año no utiliza el fondo fijo de intendencia, pagando de su propio bolsillo traslados y viáticos personales. Los fundamentos del veto y la fractura política El decreto de veto sostiene que la ordenanza padece de un «vicio técnico y conceptual gravísimo» al confundir fondos operativos con compensaciones por responsabilidad funcional. Según el Ejecutivo, este adicional del 20% compensa la extrema carga de responsabilidad civil y penal que asumen los funcionarios de alto rango. La decisión de Dieminger también cuestiona la prohibición de crear conceptos similares en el futuro, calificándola como una extralimitación de facultades del Concejo Deliberante. Para el intendente, limitar estas atribuciones afecta su capacidad para organizar la estructura funcional y política del Estado local de manera autónoma. La votación en el recinto reflejó una fractura política sin precedentes dentro del oficialismo local. El proyecto fue impulsado por la concejala Gabriela Sacco y contó con el apoyo de su compañero de bloque Francisco Villanueva, además del sorpresivo respaldo de las oficialistas Ludmila Ochoa, Alicia Auferil y Karen Tymoszczuk. En contrapartida, los ediles Daniel Pino —quien presidió la sesión ante la ausencia de Luciana Pacha—, Ricardo Agost y Javier Montes votaron en contra, defendiendo la continuidad del beneficio salarial para la planta política El apoyo en redes de familiares y funcionarios cercanos Mientras el entorno familiar y el equipo de gestión del intendente han manifestado su apoyo público destacando su «honestidad y sacrificio«, la reacción en la comunidad es dispar. Para algunos sectores cercanos al gobierno, las críticas responden únicamente a intereses electorales y a una campaña de desinformación. Los hijos del intendente, Seba, Mai y Belu Dieminger, manifestaron públicamente su apoyo destacando el «inmenso orgullo» que sienten por los valores y la honestidad de su padre. En sus mensajes, subrayaron que detrás de la figura pública hay un vecino que trabaja con dedicación y sufre las consecuencias de lo que consideran «mentiras deliberadas». Para su círculo íntimo, el tiempo y los hechos se encargarán de desmentir los rumores que intentan empañar su trayectoria personal y familiar. Por su parte, la viceintendenta Luciana Pacha respaldó la gestión al resaltar el compromiso de trabajo de «24/7» al que están acostumbrados los funcionarios del Ejecutivo municipal. Pacha lamentó que algunos sectores utilicen la desinformación y la tergiversación de datos para intentar «romper y destruir» el esfuerzo realizado por el equipo de gobierno. Según la funcionaria, este clima de hostilidad responde exclusivamente al inicio de una campaña electoral por parte de la oposición. Finalmente, un grupo de empleados municipales también expresó su respaldo al intendente, destacando la transparencia y el esfuerzo diario que perciben en la actual conducción. Estos trabajadores manifestaron sentirse orgullosos de formar parte del equipo y criticaron lo que calificaron como «egoísmo y aspiraciones personales» de quienes difaman al mandatario. Para ellos, la honestidad del trabajo conjunto prevalecerá sobre los ataques que solo buscan generar confusión en la comunidad. El descontento social y la mirada de los vecinos A pesar del descargo oficial, un amplio sector de la ciudadanía ha expresado una profunda disconformidad con la gestión actual y la falta de transparencia percibida. Los vecinos de la ciudad, en respuesta al descargo en Facebook, dejaron una gran cantidad de opiniones a través de las cuales reclaman que, mientras se mantienen beneficios para la planta política, los servicios básicos de la ciudad muestran un deterioro evidente y constante. Las quejas se centran en el estado «deplorable» de las calles en los barrios, la suciedad en la vía pública y la falta de mantenimiento en las plazas. Muchos habitantes aseguran que la ciudad ha perdido su brillo turístico frente a localidades vecinas, citando la falta de propuestas y el descuido de la infraestructura. Otro punto de fuerte conflicto es la situación del hospital municipal, el cual muchos ciudadanos consideran «vaciado» de recursos y profesionales. La falta de respuestas ante reclamos presentados por escrito y la dificultad para acceder a audiencias con el intendente han incrementado la sensación de lejanía institucional. Los contribuyentes también cuestionan la carga impositiva, calificando los impuestos como «carísimos» en relación con las obras de campaña prometidas que aún no se concretan. Proyectos como la terminal de ómnibus o la remodelación de calles céntricas figuran entre las deudas pendientes que alimentan el malestar en la población. Finalmente, parte de la comunidad exige que la transparencia se demuestre con la apertura digital y accesible de todas las cuentas públicas y declaraciones juradas. La desconfianza persiste, ya que el veredicto de los vecinos en los barrios parece no coincidir con el discurso de austeridad y compromiso 24/7 de la gestión municipal. 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