¿Vuelve Maero? El funcionario denunciado reaparece con el uniforme puesto y tiene el apoyo del intendente

La reciente difusión de una imagen institucional en la que se observa a David Maero, el exencargado del área de Salud Animal, desempeñando tareas de mantenimiento con el uniforme municipal, ha provocado una ola de mensajes y consultas por parte de los vecinos hacia nuestra redacción en VEA Noticias. Esta situación ha reavivado la controversia que comenzó a mediados de abril, cuando el Colegio Médico Veterinario de la Provincia de Córdoba denunció formalmente a Maero por presunta crueldad animal y ejercicio ilegal de la medicina, lo que derivó en un anuncio oficial de su apartamiento preventivo del cargo. La inquietud de la comunidad radica en la aparente contradicción entre la desvinculación comunicada por el municipio y la realidad visible de un agente que continúa prestando servicios, como se observa en una imagen compartida en las redes sociales del municipio, durante una jornada que promueve trabajos «voluntarios» de pintura y refacción. Para los ciudadanos, esta presencia genera una percepción de que el apartamiento fue más simbólico que efectivo, cuestionando la transparencia de una gestión que ya se encontraría bajo la lupa judicial en la fiscalía de Cosquín.

En medio de este clima de tensión, el intendente Daniel Spadoni ha manifestado una postura de defensa hacia el funcionario, enmarcando el conflicto dentro de una supuesta campaña de desestabilización política característica de los tiempos electorales. En declaraciones públicas en un medio de Cosquín, el mandatario destacó que la decisión de que Maero dejara su puesto en Salud Animal fue «consensuada» y no una medida autoritaria, permitiendo que el propio implicado ofreciera dar un paso al costado para no perjudicar al gobierno local. Spadoni ha sido enfático al defender durante la entrevista «la honorabilidad, transparencia y los valores éticos» del agente, señalando que las acusaciones han tenido un impacto principalmente mediático y que, hasta el momento, el municipio no ha recibido notificaciones judiciales formales. Para el jefe municipal, la continuidad de Maero en otras funciones responde a una lógica de ahorro para el erario público y a la falta de pruebas concluyentes en la esfera penal que inhabiliten su desempeño en áreas no técnicas.

Frente a las declaraciones de Spadoni, de que el municipio todavía no ha sido notificado de ninguna causa, se contrapone información que ha llegado a nuestra redacción de parte de implicados en las denuncias, que indica que el municipio si habría sido debidamente notificado y que los expedientes estarían en manos de la fiscalía de Cosquín.

Desde una perspectiva analítica e imparcial, es fundamental distinguir entre el apartamiento de un área específica y la cesantía total de la administración pública, especialmente considerando la situación contractual del agente involucrado. Al desempeñarse bajo la modalidad de monotributista con contratos mensuales, el municipio cuenta con un amplio margen administrativo para reasignar tareas o modificar sus responsabilidades sin necesidad de iniciar un sumario de planta permanente. Legalmente, el hecho de que una persona sea investigada por ejercicio ilegal de la veterinaria no le impide realizar labores de mantenimiento, pintura o asistencia administrativa, ya que estas funciones no requieren de una matrícula profesional ni están vinculadas directamente con el objeto de la denuncia penal.

Administrativamente, que un agente sea apartado de un área específica por una investigación no implica automáticamente su despido o inhabilitación total para otras funciones. El municipio puede optar por reubicar al trabajador o cambiar sus tareas para evitar la exposición pública o conflictos en el área sensible mientras avanza el sumario. El eje de la denuncia penal es el ejercicio ilegal de la medicina veterinaria. Desde el punto de vista legal, realizar tareas de mantenimiento o colaboración en otras áreas no constituye una transgresión a esa prohibición profesional específica. Aunque quedaría cuestionar, desde un punto de vista ético, otras denuncias en contra de Maero vinculadas el consumo de sustancias y agresión física en contra de empleados del área animal.

No obstante, el desafío para el municipio reside en la gestión de la confianza pública, ya que el uso del uniforme y la visibilidad de un funcionario cuestionado por conductas graves, como la supuesta violencia laboral o la mala praxis, choca con las expectativas de una sociedad que demanda medidas ejemplares mientras se esclarece la verdad en la justicia.

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