La ciudad de Córdoba se encuentra sumida en una profunda conmoción tras cumplirse seis días de la desaparición de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que fue vista por última vez el pasado sábado 23 de mayo alrededor de las 22:30 horas, cuando se ausentó de su hogar en el barrio General Mosconi. Desde aquel momento, el caso ha escalado en tensión y angustia, alcanzando un punto crítico este viernes durante una masiva movilización en el centro capitalino, donde Melisa Heredia, madre de la menor, sufrió una descompensación física y emocional producto del agotamiento y la desesperación. Heredia, quien confesó no haber podido comer ni dormir desde el inicio de la búsqueda, se desplomó cerca del Patio Olmos mientras gritaba «no aguanto más», reflejando el impacto devastador que la incertidumbre ha tenido sobre su salud. En paralelo a este drama humano, la investigación judicial avanza con Claudio Barrelier como principal sospechoso e imputado, mientras los rastrillajes se intensifican en zonas estratégicas como un descampado en barrio Ampliación Ferreyra y la vivienda del detenido en barrio Cofico. Los mensajes de la madrugada y las primeras contradicciones Uno de los puntos de inflexión más significativos en la reconstrucción del caso ha sido la incorporación a la causa de un intercambio de mensajes por WhatsApp ocurrido apenas tres horas después de la desaparición de la joven. Según los registros, a la 1:04 de la madrugada del domingo 24 de mayo, Melisa Heredia contactó a Claudio Barrelier preguntándole por qué su hija le había pedido su número de teléfono. La respuesta de Barrelier, quien hoy se encuentra detenido, fue que Agostina le había solicitado que la llevara a la casa de un amigo, pedido al que él supuestamente se negó alegando que no tenía «movilidad». Esta versión ha sido puesta bajo la lupa de los investigadores, especialmente al contrastarla con otros elementos de la causa, como un audio que la propia Agostina envió a sus amigas antes de encontrarse con el sospechoso, donde afirmaba: “me tengo que escapar”. La inconsistencia en el relato del imputado se agrava con el hecho de que, hasta el momento, no existen registros fílmicos que muestren a la adolescente saliendo de la residencia de Barrelier, lo que fortalece la hipótesis de que el encuentro en dicha vivienda fue un punto clave en su desaparición. Nuevas sospechas sobre el entorno y el pedido de justicia A medida que pasan las horas, la familia de Agostina ha comenzado a señalar a otras personas del entorno cercano de Barrelier, introduciendo nuevas líneas de investigación que podrían ampliar el círculo de responsabilidades. Durante la marcha de este viernes, Melisa Heredia solicitó formalmente que se investigue a una mujer llamada Soledad, a quien identificó como la supuesta amante del detenido. Según el testimonio de la madre, esta mujer «apaña mucho» a Barrelier y estuvo presente cuando el padre de la menor enfrentó al sospechoso, intentando supuestamente «salvarle las papas» en medio de la confrontación. Estas declaraciones han puesto el foco en un vehículo Ford Ka negro, el cual Heredia vincula directamente con esta mujer y que podría haber tenido un rol logístico en los movimientos posteriores a la desaparición de la menor. Mientras el fiscal de la causa ha prometido «dar vuelta la ciudad» hasta encontrar a Agostina, la comunidad cordobesa observa con creciente preocupación un caso que combina audios de escape, chats de madrugada y un hermetismo que solo aumenta el dolor de una madre que suplica que le devuelvan a su hija. Navegación de entradas Desde este viernes inicia el cronograma de pagos para empleados públicos y jubilados provinciales de Córdoba Convocatoria pública en Córdoba para la adopción de Renzo, un niño de diez años bajo resguardo institucional