En medio de una grave crisis financiera, el intendente de Capilla del Monte, Santiago Arenas, ha tomado la decisión de aplicar un plan de austeridad extrema en su gabinete. La medida, que incluye reducciones salariales y recortes de horas extras, combustibles y servicios no esenciales, tiene como objetivo compensar la caída del 26% en la coparticipación federal y la deuda millonaria con el PAMI, que alcanza los $50 millones. Arenas ha sentenciado que «el PAMI le debe a Capilla del Monte entre 40 y 50 millones de pesos; son recursos genuinos nuestros que no estamos recibiendo». La situación es aún más grave si se considera que el Hospital local destina entre el 60% y el 65% de sus recursos operativos a atender afiliados del PAMI, sin que la obra social nacional transfiera los fondos correspondientes. La crisis financiera en Capilla del Monte no es un caso aislado. De hecho, expone el costo local de las políticas de ajuste del gobierno nacional. El intendente ha vinculado directamente la caída de la coparticipación federal con la recesión y la pandemia, argumentando que «están poniendo de rodillas a todos los municipios». A pesar de esta situación adversa, el gobierno nacional no ha ofrecido un respaldo significativo, lo que ha llevado a Arenas a optar por un ajuste propio. La medida no es voluntarista, sino que responde a la asfixia financiera que sufre el municipio. La recaudación propia por tasas supera el 50%, gracias a una gestión de cercanía y sin utilizar sistemas de cobranza con abogados. «No utilizamos sistemas de cobranza con abogados; todo se hace desde el Estado acompañando al vecino», destacó Arenas. La paradoja es cruel: los municipios que mejor gestionan sus recursos son los mismos que el gobierno nacional castiga con deudas y retenciones de fondos. Mientras tanto, los jubilados y los hospitales del interior pagan las consecuencias de un modelo que ajusta sin contemplar el federalismo. La situación es un llamado a la reflexión para los líderes políticos nacionales y locales, ya que el modelo actual no parece estar funcionando en beneficio de todos los argentinos. Navegación de entradas La empresa SanCor solicitó la quiebra, con una deuda de mas de 120 millones de dólares La atención al público del Pami sigue sin interrupciones a pesar de reclamos y protestas