Robaron en el Colegio ProA de La Falda y crecen las dudas por la falta de seguridad

Un nuevo hecho de inseguridad generó preocupación e indignación en la comunidad educativa de Colegio ProA La Falda luego de que, durante la jornada del sábado 23 de mayo, delincuentes ingresaran al establecimiento y se llevaran distintos elementos pertenecientes tanto a la institución como a docentes y trabajadores vinculados a las obras del lugar. Según trascendió, y de acuerdo a las primeras hipótesis, el robo se habría producido durante un cambio de turno de la guardia de seguridad. Esa circunstancia habría sido aprovechada por quienes ingresaron al predio sin mayores dificultades, logrando sustraer una valija perteneciente a la empresa constructora, un matafuego y una pava eléctrica que había sido comprada por los propios profesores para el uso cotidiano dentro del colegio. Sin embargo, aún se buscan esclarecer los hechos.

El episodio volvió a poner sobre la mesa una preocupación que desde hace tiempo circula entre vecinos y miembros de la comunidad educativa: la vulnerabilidad del edificio frente a hechos de inseguridad. Y es que muchos se preguntan cómo puede ser que una institución educativa en la que se invirtieron importantes recursos económicos no cuente todavía con medidas de resguardo consideradas básicas, como rejas perimetrales reforzadas en el frente y en la parte trasera del predio, especialmente teniendo en cuenta que el establecimiento se encuentra emplazado dentro de un sector donde los hechos delictivos y los conflictos barriales no son desconocidos para los habitantes de la zona.

Vecinos del sector también expresaron su preocupación por la aparente facilidad con la que los delincuentes habrían ingresado y salido del establecimiento. Algunos sostienen que la falta de infraestructura de seguridad visible convierte al colegio en un objetivo vulnerable fuera del horario habitual de actividad, especialmente durante fines de semana o momentos de menor circulación.

Mientras tanto, las autoridades policiales ya se encuentran investigando lo ocurrido y trabajan para intentar identificar a los responsables del robo. No se descarta el análisis de cámaras de seguridad de sectores cercanos ni la toma de testimonios que permitan reconstruir con precisión el movimiento registrado durante el momento en que se produjo el cambio de guardia.

El hecho no solo deja pérdidas materiales, sino también una fuerte sensación de impotencia dentro de una comunidad educativa que esperaba que un espacio pensado para la formación y el desarrollo de jóvenes contara con condiciones mínimas de protección. Ahora, además del reclamo por esclarecer el robo, comienza a crecer otro pedido: que se revisen de manera urgente las medidas de seguridad del establecimiento para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.

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